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Los investigadores de Johns Hopkins no encuentran ninguna prueba de CMV en tejidos agresivos del cáncer de cerebro

En un estudio riguroso del tejido del tumor cerco a partir de 125 pacientes con los cánceres de cerebro agresivos, los investigadores en Johns Hopkins dicen que no han encontrado ninguna prueba de la infección del citomegalovirus (CMV) y concluyen que no existe un eslabón entre las dos enfermedades, según lo demandado por partes anteriores, probablemente.

Las personas de Johns Hopkins advirtieron que los estudios para confirmar esto que encuentra son necesarios eliminar absolutamente cualquier papel del CMV común en glioblastoma y otros cánceres que se presentan en células neurológicas del apoyo llamó las células glial. Pero dicen que su estudio debilita substancialmente la probabilidad de ese papel.

“No hemos encontrado ninguna prueba de CMV en estos tejidos, y si no hay virus, apuntando que el virus para afectar al cáncer usando las drogas antivirus o las vacunas adaptadas no tiene sentido biológico,” dice a Ángel M. De Marzo, M.D., Ph.D., profesor de la patología, de la oncología y de la urología en el centro del cáncer de Johns Hopkins Kimmel.

Un parte sobre la investigación fue publicado el 29 de diciembre de 2016 en la investigación de cáncer clínica.

Ya en 2002, las personas de Johns Hopkins dicen, varios estudios denunciaron que las células del tumor aisladas dentro de glioblastomas y de otras gliomas fueron infectadas con CMV, un virus de herpes que infecta más que la mitad de todos los adultos por la edad 40 y se relacionan con los virus que causan varicela y mononucleosis.

Porque otros virus se asocian a algunos cánceres, notablemente HPV, que causa la más cervical y algunos cánceres de cabeza y cuellos; y el virus de Epstein-Barr, que causa algunos linfomas, esas conclusión anteriores generó el entusiasmo sobre el potencial para que las terapias antivirus perfeccionen la perspectiva generalmente pobre para la gente con las gliomas.

Sin embargo, explica a Matías Holdhoff, M.D., Ph.D., profesor adjunto de la oncología y la neurocirugía en el centro del cáncer de Johns Hopkins Kimmel, otros laboratorios no encontró ninguna prueba del virus en estos tipos de tumores. Los “recursos importantes han entrado ya este campo del estudio,” él dice, “haciéndolo muy importante contestar definitivo a la cuestión de si hay una asociación entre CMV y gliomas o no.”

Para investigar, Holdhoff y De Marzo, junto con Ravit Arav-Boger, M.D., profesor adjunto de la pediatría y oncología en la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins, y sus colegas utilizaron varias técnicas para probar el tumor y otros tejidos a partir de 99 hombres y mujeres y 26 niños con glioblastoma y otras gliomas de alto grado preservaron y salvaron en maneras diferentes. Algunos de los tejidos fueron salvados como tejido congelado fresco, y algo en las cuadras de la cera de parafina del tejido primero empapadas en un preservativo conocido como formalina (formalina-fijo/parafina embutida o FFPE), usando las diapositivas estándar o un microarray del tejido (una colección de la patología de varias pequeñas muestras colocadas en la misma cuadra de la cera de parafina).

Qué llamaron un “exhaustivo” el diseño del estudio fue hecho a mano para determinar presencia de CMV en maneras diferentes, dice a De Marzo.

Los investigadores funcionaron con estas muestras con diversas técnicas analíticas para buscar CMV. Las muestras congelada y de FFPE frescas experimentaron la polimerización en cadena en tiempo real (una técnica usada para amplificar copias de la DNA viral de CMV) o el hibridación in situ cromogénico, una técnica que busca la presencia de ácidos nucléicos específicos que compongan la DNA. Las muestras y ésas de FFPE en un microarray del tejido experimentaron el immunohistochemistry, un proceso que observa con certeza las proteínas CMV-derivadas.

Usando uno o más de estas técnicas en todas las muestras de los 125 pacientes, los investigadores no encontraron ninguna prueba de CMV en ningunos de ellos.

Además, los investigadores recogieron muestras de sangre a partir de 18 pacientes recientemente diagnosticados antes de que recibieran la radiación estándar para tratar su cáncer y periódicamente después de su tratamiento. Los científicos probaron la porción de plasma llamada sangre de estos pacientes que usaban la polimerización en cadena en tiempo real y de su suero usando un método conocido como el índice de la avidez de IgG, que busca los anticuerpos a un virus y puede indicar la presencia de una infección latente o anterior.

Ocho de 15 pacientes, para quienes el suero de sangre estaba disponible, tenían signos de CMV en su suero, similares a los regímenes en la población en general. Ningunos tenían signos del virus en sus tumores, incluyendo los que probaron el positivo para el virus en su suero, denuncian a los investigadores.

Los científicos dicen que más investigación usando un gran número de tejidos del tumor de pacientes en el mundo entero, coordinado por los laboratorios independientes sin el piquete en presencia de CMV en gliomas, será necesaria antes de que CMV se pueda eliminar definitivamente como jugador en estos cánceres.

Hay varios tipos de gliomas de alto grado, incluyendo glioblastoma, el más común, que es un tipo de astrocytoma y del más común entre cánceres de cerebro primarios en adultos. La asociación americana del tumor cerebral predice que más de 12.000 casos de glioblastoma serán diagnosticados en los E.E.U.U. en 2017. La supervivencia mediana para esta enfermedad es 14,6 meses con la asistencia estándar actual, que incluye la radiación y la quimioterapia.