Advertencia: Esta página es una traducción de esta página originalmente en inglés. Tenga en cuenta ya que las traducciones son generadas por máquinas, no que todos traducción será perfecto. Este sitio Web y sus páginas están destinadas a leerse en inglés. Cualquier traducción de este sitio Web y su páginas Web puede ser imprecisa e inexacta en su totalidad o en parte. Esta traducción se proporciona como una conveniencia.

Los cerebros de adolescentes con anorexia nerviosa siguen alterados incluso después el tratamiento, hallazgos del estudio

Incluso después semanas del tratamiento y del considerable avance de peso, los cerebros de pacientes adolescentes con anorexia nerviosa siguen alterados, poniéndolos en riesgo de recaída posible, según investigadores en la universidad del campus médico de Colorado Anschutz.

El estudio, publicado la semana pasada en el gorrón americano de la psiquiatría, examinado 21 adolescentes femeninos antes y después de que el tratamiento para la anorexia y encontrado que sus cerebros todavía tenían un sistema elevado de la recompensa comparó a 21 participantes sin el trastorno alimentario.

“Ese los medios los no curan,” dijo a Guido Frank, Doctor en Medicina, autor mayor del estudio y profesor adjunto de la psiquiatría y de la neurología en la universidad de la Facultad de Medicina de Colorado. “Esta enfermedad cambia fundamental la reacción del cerebro a los estímulos en nuestro ambiente. El cerebro tiene que normalizar y ése toma tiempo.”

Las exploraciones de cerebro de los pacientes de la anorexia nerviosa han implicado los circuitos centrales de la recompensa que regulan apetito y la toma de comida en la enfermedad. Este estudio mostró que el sistema de la recompensa fue elevado cuando los pacientes eran de peso insuficiente y sigue habiendo el peso fue restablecido tan una vez.

La dopamina del neurotransmisor pudo ser la llave, los investigadores dijeron.

La dopamina media la recompensa que aprende y se sospecha de desempeñar un papel principal en la patología de la anorexia nerviosa. Los estudios animales han mostrado que la baja de la restricción o de peso de la comida aumenta la reacción de la dopamina a las recompensas.

Con esto en mente, Frank, un experto en trastornos alimentarios, y sus colegas quisieron ver si esta actividad cerebral aumentada normalizaría una vez el peso recuperado paciente. Estudie a los participantes, las muchachas adolescentes que estaban entre 15 y 16 años, experimentó una serie de pruebas de degustación de recompensa-aprendizaje mientras que sus cerebros eran explorados.

Los resultados mostraron que las reacciones de la recompensa eran más altas en adolescentes con anorexia nerviosa que en ésos sin ella. Éste normalizado algo después de avance de peso pero todavía seguía elevado.

Al mismo tiempo, el estudio mostró que ésos con anorexia tenían cambios dispersos a las partes del cerebro como la ínsula, que los procesos prueban junto con varias otras funciones incluyendo timidez de la carrocería.

Más seriamente alterado el cerebro, cuanto más duro era tratar la enfermedad, o es decir más seriamente alterado el cerebro, más difícil era para que los pacientes ganen el peso en el tratamiento.

La “sensibilización generalizada de la correspondencia de la recompensa del cerebro puede durar de largo en la recuperación,” el estudio dijo. “Si los individuos con anorexia nerviosa tienen una predisposición genética para tal sensibilización requiere estudio adicional.”

Frank dijo que más estudios también están necesitados para determinar si la reacción elevada continuada del cerebro es debido a una reacción aumentada de la dopamina al hambre y si hace señales una forma severa de la anorexia entre adolescentes que es más resistente al tratamiento.

En ambos casos, Frank dijo que los marcadores biológicos descubiertos aquí se podrían utilizar para ayudar a determinar la probabilidad del éxito del tratamiento. Podrían también apuntar la manera hacia usar las drogas que apuntan el sistema de la recompensa de la dopamina.

La “anorexia nerviosa es difícil de tratar. Es el tercero la mayoría de la enfermedad crónica común entre adolescentes con una tasa de mortalidad 12 veces más arriba que el índice de mortalidad para todas las causas de la muerte para las hembras 15-24 años,” Frank dijo. “Pero con estudios como esto que estamos aprendiendo cada vez más sobre qué está suceso real en el cerebro. Y si entendemos el sistema, podemos desarrollar mejores estrategias para tratar la enfermedad.”