El nuevo estudio revela la carga económica de las visitas del departamento de emergencia para la lesión cerebral traumática

Un nuevo estudio que observaba casi 134.000 visitas del departamento de emergencia para la lesión cerebral traumática, incluyendo la conmoción cerebral, durante un período de un año en Ontario estimaba que esas visitas tenían un costo total de $945 millones sobre los cursos de la vida de esos pacientes.

Los tratamientos médicos explicaron $292 millones (el 31 por ciento) de los costos estimados del curso de la vida, y la productividad perdida ascendió a $653 millones (el 69 por ciento), según el parte, publicado en línea en el gorrón canadiense de la ciencia neurológica.

Los responsables políticos están utilizando cada vez más estudios de la costo-de-enfermedad tales como éste para conducir la asignación de recursos y determinar las oportunidades para perfeccionar continuidad de la atención sanitaria, dijo al Dr. Michael Cusimano, neurocirujano en el hospital de San Miguel y autor mayor del estudio.

Las “lesiones cerebrales traumáticas están ocurriendo alarmantemente a las altas tasas y tienen el potencial para la incapacidad a largo plazo, así que es importante entender cómo mejor prevenirlas usando recursos disponibles,” él dijo. La “determinación de las configuraciones, de las causas, de los efectos, y de los costos de visitas TBI-relacionadas del departamento de emergencia es una manera de hacer eso.”

Observando datos a partir de 2009, los investigadores encontrados allí eran 133.952 visitas TBI-relacionadas a los EDs de Ontario que año. Podían también romper estas visitas hacia abajo en grupos demográficos.

Los niños jovenes y los ancianos tenían los índices más altos de visitas TBI-relacionadas del ED comparadas con ésas cinco a 65 envejecidos, según los autores.

El índice de visitas TBI-relacionadas del ED era más alto para los hombres que mujeres a través de todos los grupos de la misma edad más jovenes de 65, según los autores. Esta diferencia de género era determinado evidente dentro de las 15 a 24 y 25 a 34 categorías de la edad, en las cuales los hombres eran dos veces más probables que mujeres ir a un ED con un TBI.

Los costos eran mayores para los hombres que mujeres a través de casi todos los grupos de la misma edad, con los hombres incurriendo en el doble los costos en conjunto. Esto que encuentra es constante con el hecho de que los hombres sufren un índice más alto de lesión fatal y ganan una renta más alta por término medio, comparado con las mujeres, según el parte. Una anomalía era durante 85 años de categoría, en la cual los costos eran el 56 por ciento más altos para las hembras que varones. Las mujeres viven más de largo que hombres por término medio; por lo tanto las mujeres son más probables sostener un TBI porque las sobrerepresentan en sobre el rango de edad 85, según los autores.

Las caídas casi eran la causa de la mitad (el 47 por ciento) de TBIs en el año estudiado. El índice más alto de caídas ocurrió entre niños bajo cuatro y los ancianos (edad 75 años y más viejos), que juntos eran seis veces más probables de sostener un TBI caída-relacionado compararon con otros grupos de la misma edad.

Otras causas comunes de TBI eran los daños golpeados de by/against, en los cuales TBI fue sostenido cuando golpearon cerca o fueron golpeada a una persona contra otra persona o un objeto (el 37 por ciento), las caídas del vehículo de motor (el 10 por ciento) y los accidentes de los deportes y bicicleta-relacionados (combinados el 12 por ciento).

Los índices más altos del vehículo de motor TBI caída-relacionado ocurrieron entre adolescentes y adultos jovenes. Aunque explicaran el solamente 10 por ciento de TBIs, explicaron el más de 17 por ciento de costos totales. Este costo desproporcionado grande refleja las incapacidades a largo plazo resultando del daño original resultando de accidentes automovilísticos y la probabilidad creciente de grupos de la misma edad más jovenes que son afectados por el vehículo de motor se estrella, dando por resultado el alto curso de la vida médico y los costos perdidos de la productividad, los autores escribieron.

Las conclusión subrayan la importancia de la vigilancia en curso y los esfuerzos de la prevención apuntados a las poblaciones vulnerables, dijeron a Terence Fu, estudiante de medicina en San Miguel y autor en el estudio.

“Un énfasis en esfuerzos tales como prevención de las caídas entre los ancianos, prevención del accidente automovilístico entre adultos jovenes, y prevención deporte-relacionada de TBI entre la juventud, podría ayudar a disminuir la incidencia y carga económica de estos daños,” él dijo.