El estudio revela las necesidades incumplidas de la educación y formación de la prevención exterior de la caída entre más viejos adultos

Muchos más viejos adultos han caído al aire libre pero faltan una comprensión de los riesgos para caer y cómo prevenirlos, autorizando los esfuerzos para la prevención exterior de la caída, los hallazgos un nuevo estudio de los investigadores de la universidad de Nueva York.

“A pesar de su frecuencia, las caídas exteriores reciben poca atención cuando se trata de la educación y prevención,” dijo a Tracy Chippendale, profesor adjunto de la terapia profesional en la escuela de NYU Steinhardt de la cultura, educación, y revelado humano y el autor importante del estudio.

Las conclusión de esto estudio, publicadas en los archivos de la gerontología y de la geriatría, se están utilizando para desarrollar y para pilotar un programa exterior de la prevención de la caída, que está actualmente en curso en New York City.

El aproximadamente 30 por ciento de adultos envejece 65 y una más vieja caída cada año, con las consecuencias serias para el individuo y el sistema sanitario. Aunque las caídas se hayan estudiado bien, el foco ha estado en interior bastante que caídas exteriores. Con todo, la investigación muestra que ocurren el 48 por ciento de las caídas más recientes entre más viejos adultos y el hasta 72 por ciento entre adultos envejecidos centro al aire libre.

Aunque haya semejanzas en los factores de riesgo para caer bajo techo y al aire libre, por ejemplo la depresión, la historia de la caída, y el uso de ciertas medicaciones, hay también varias diferencias. La gente que se cae al aire libre es más probable ser caminante masculinos, más jovenes, activos, y rápidos.

Además de lesiones físicas tales como heridas abiertas, lesiones en la cabeza, y las fracturas, las caídas exteriores pueden tener consecuencias emocionales, incluyendo miedo y ansiedad sobre caer otra vez.

Este estudio intentó explorar las experiencias y el conocimiento de la prevención de la caída de más viejos adultos que vivían en la comunidad, no en la cubierta para los mayores. Usando el teléfono al azar del dígito que marcaba, los investigadores reconocieron la edad 55 de 120 adultos y más viejo a través de las cinco ciudades de New York City.

Una parte elevada de adultos reconoció - 85 personas o el 71 por ciento - había caído al aire libre en sus años adultos. De los que habían experimentado una caída exterior, 28 tenían heridas leves tales como rasguños y contusiones, 18 tenían daños moderados con dolor o dolor prolongado, y nueve tenían daños severos tales como fracturas, daños del puño de rotor, o daños que requerían puntadas o cirugía.

Más allá de lesiones físicas, los participantes describieron común el tener de una reacción emocional a una caída, incluyendo el miedo de caer otra vez o de la vergüenza, que puede afectar a su buena voluntad de divulgar una caída o de buscar la atención médica.

Los participantes atribuyeron sus caídas a varias causas. Los factores ambientales incluyeron los objetos (e.g poste del metal, brazo, piedras), condiciones superficiales (e.g resbaladizo o irregular), y escaleras, determinado en los entranceways. Varias personas reconocidas caídas denunciadas causadas por actividades de otra manera sanas tales como ejercicio o recorrer un perro. Muchos participantes atribuyeron caídas en parte a sus propias prácticas, tales como desgastar las zapatas discordantes o inadecuadas, no prestando la atención, o recorriendo demasiado rápido.

Además, ésos reconocidos describieron con frecuencia los factores múltiples que contribuyeron a su caída, tal como precipitación en una superficie helada o que era distraída en una superficie irregular.

Total, el levantamiento topográfico reveló varias necesidades incumplidas de la educación y formación de la prevención exterior de la caída entre más viejos adultos de la comunidad-vivienda. Por ejemplo, más viejos adultos deben ser educados en la importancia de desgastar los únicos cristales de la visión y el calzado apropiado, que se han señalado por medio de una bandera como causas comunes por caídas. Deben también ser educados en los riesgos asociados a zonas de recreo y los estacionamientos o los garajes, puesto que éstas se han mostrado para ser situaciones comunes de la caída.

Los adultos podrían también beneficiarse del entrenamiento en estrategias de la prevención de la caída, incluyendo seguro durante actividades rutinarias tales como items que llevaban en superficies irregulares, yendo arriba y abajo de las escaleras, y de puertas de apertura o que se cerraban. La educación alrededor de estrategias que recorren exteriores seguras (e.g evitar distracciones, navegando vertió y las superficies irregulares, y el recorrer más lento) también sería beneficiosa.

Los “programas para prevenir caídas exteriores deben incluir la información sobre riesgos exteriores de la caída, formulación de planes de acción para la adopción de los comportamientos de la prevención, y entrenamiento en el funcionamiento seguro de actividades diarias,” dijo Chippendale.