Advertencia: Esta página es una traducción de esta página originalmente en inglés. Tenga en cuenta ya que las traducciones son generadas por máquinas, no que todos traducción será perfecto. Este sitio Web y sus páginas están destinadas a leerse en inglés. Cualquier traducción de este sitio Web y su páginas Web puede ser imprecisa e inexacta en su totalidad o en parte. Esta traducción se proporciona como una conveniencia.

los corales Radiación-Expuestos pueden llevar a cabo nuevas pistas a mantener la DNA intacta

Más de 70 años después de los E.E.U.U. que las bombas atómicas probadas en un anillo de la arena en el Océano Pacífico llamaron Atolón de Bikini, investigadores de Stanford están estudiando cómo la exposición de radiación a largo plazo allí ha afectado a los corales que crecen normalmente durante siglos sin cáncer que se convierte.

Prueba de la bomba atómica del Bikini

La bomba Atómica prueba en el Atolón de Bikini entre 1946 y 1954 dejaron una herencia de la radiactividad en la región. (Haber de Imagen: Los E.E.U.U. Departamento de Defensa)

“La historia terrible del Atolón de Bikini es una configuración irónica para la investigación que pudo ayudar a más largo vivo de la gente,” dijo a Stephen Palumbi, Harold A. Miller Profesor de la Ciencia Marina. “Entendiendo cómo los corales habrían podido recolonized los cráteres radiación-llenados de la bomba, podemos descubrir quizá algo nuevo sobre mantener la DNA intacta.”

Los Seres Humanos y muchos otros animales expuestos a la radiación desarrollan a menudo mutaciones de la DNA en los tejidos de rápido-división que pueden dar lugar a cáncer. Con Todo de alguna manera, el coral de rápido crecimiento en Atolón de Bikini aparece ileso por los niveles de la radiación encontrados allí. Palumbi y el estudiante de tercer ciclo Elora López de la biología esperan entender mejor cómo las colonias corales soportan los niveles de la radiación ordenando su DNA y midiendo los índices y los modelos de mutaciones.

El trabajo de los investigadores se ofrece en (28 de junio) episodio de hoy del “Pacífico Grande,” una serie de cinco semanas de PBS sobre especies, fenómenos naturales y comportamientos del Océano Pacífico. El episodio explora, entre otras historias, el polvillo radiactivo histórico de 23 pruebas de la bomba atómica en el más septentrional de los Marshall Islands, situado áspero hasta la mitad entre Hawaii y Japón. Los chorros, detonados en los años entre 1946 y 1954, expusieron los corales y la otra especie a persistente, niveles de la radiactividad. Un equipo de filmación capturó el salto de Palumbi y de López en un cráter de la bomba de hidrógeno, abriendo una ranura en ángulos de deriva radioactivos, muestreando corales gigantes y atestiguando algo señalado solamente una vez antes - posiblemente de los tiburones del mutante que faltaban su segundo plano de deriva dorsal.

Más Allá de coral, López y Palumbi apuntan entender cómo el ecosistema más grande del Bikini continúa prosperar en términos de biodiversidad y exponer cualquier daño genético ocultado. A tal efecto, López, el arranque de cinta de proyecto, decidido también para observar los ángulos de deriva de la disco-talla que comen los cocos llenó de un isótopo radioactivo del agua subterránea. ¿Cómo los ángulos de deriva sobreviven, crecen y se reproducen con tal carga de la radiactividad? Para contestar a esto y a otras preguntas sobre los impactos genéticos de la radiación, López y Palumbi también compararán sus muestras de la especie con los especímenes cerco en el Bikini por los investigadores de Smithsonian Institution momentos antes de las pruebas atómicas.

“Debemos nunca olvidar qué hicimos al Atolón de Bikini y a su gente,” a López dijimos. “Debemos aprender que todo podemos de él, incluso cosas que nunca tendríamos haber pensado en antes.”

Fuente: http://news.stanford.edu/2017/06/28/corals-may-hold-cancer-insights/