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Los investigadores aíslan la nueva molécula conveniente para el mando de las alergias de contacto

Los investigadores de la universidad de Bonn han aislado una molécula que es conveniente para el mando de las alergias de contacto. El estudio ilumina un mecanismo inmune central, que puede también desempeñar un papel en otras enfermedades inflamatorias tales como artritis o arteriosclerasis. Los resultados pronto serán publicados en la terapia molecular del gorrón, pero son ya accesibles en línea.

La substancia nuevamente descubierta es un supuesto aptamer del ARN. Aptamers es las moléculas que se relacionan con la DNA, la onda portadora de la información genética en nuestras células. Pueden atar específicamente a las estructuras de objetivo únicas de proteínas y de tal modo cegarlas.

“Nuestro aptamer interfiere con la comunicación entre dos tipos importantes de células inmunes - las células de T y las células dendríticas,” dice al profesor el Dr. Irmgard Förster, que dirige el departamento de la “inmunología y del ambiente” en el instituto de las CALES de la universidad de Bonn. Ella es también una pieza del atado “ImmunoSensation” de la excelencia, un centro importante de la investigación inmunológica en Alemania.

Las alergias ocurren cuando las inmunorespuestas reaccionan de una manera incontrolada contra substancias de otra manera inofensivas del ambiente. Entre otros culpables, las T-células son responsables del daño resultante. Estos guardas del sistema inmune matan normalmente a las células enfermas, tales como ésos infectadas por un virus. Patrullando T las células son activadas por las supuestas células dendríticas, que se distribuyen en la carrocería y detectan signos de una infección o de un daño tisular. Si encuentran algo sospechoso, alertan a las tropas del asesino liberando ciertas proteínas chemoattractant (chemokines) que aseméjese a los odorantes. En seres humanos hay cerca de 50 diversos tipos de estas substancias de la transmisión de señales. Una de ellas es CCL17. Las células de T tienen un receptor que pueda “oler” CCL17 - el receptor CCR4 - que permite que él siga la señal a su fuente.

“Hemos tenido éxito en producir un aptamer que ata específicamente a CCL17,” explicamos a profesor Förster. “Previene así CCL17 del muelle al receptor CCR4. Esta manera, podíamos cegar en parte la migración de las células de T a las células dendríticas. Los ratones trataron con el aptamer por lo tanto mostraron una reacción inflamatoria lejos más débil a un alergénico del contacto. ”

Dos chemokines estimulan el mismo receptor

Se sabe que el atascamiento de CCL17 al receptor CCR4 desempeña un papel importante en alergias. Otros grupos de investigación han intentado ya inhibir el receptor CCR4 (la “nariz” de las células de T). Asombrosamente, esta estrategia no tenía ningún éxito - por el contrario: la reacción alérgica fue pronunciada aún más en pruebas. Esto se puede asociar a una propiedad específica del receptor: Puede también ser activada por por lo menos otro chemokine - CCL22. CCL22 parece tener un diverso efecto sobre CCR4 que CCL17. Los investigadores especulan que CCL22 (o posiblemente también otros chemokines) inhibe la reacción inmune - y no la estimula tiene gusto de CCL17. Si el receptor se ciega totalmente, la reacción alérgica puede por lo tanto incluso aumentar.

“Usando aptamers, tales mecanismos se pueden explorar mucho más exacto,” dice al profesor el Dr. Günter Mayer, químico que llevó el estudio así como profesor Förster. Mayer dirige el centro hacia la investigación y desarrollo de Aptamer en el instituto de las CALES. “Actualmente, podemos producir los aptamers comparativamente simples y rápido, con las estructuras de un objetivo asombrosas de la especificidad con certeza,” él dice. El aptamer actual es un buen ejemplo: En incluso las cantidades más pequeñas neutraliza eficientemente CCL17, mientras que totalmente ignora CCL22.

El estudio destaca la importancia de la comunicación chemokine-relacionada entre las células de T y las células dendríticas en el contexto de alergia, y potencialmente también en desordenes autoinmunes tales como reumatismo o ateroesclerosis. Los investigadores ahora apuntan desarrollar un aptamer similar contra CCL17 humano para poder traducir sus conclusión del modelo animal al uso clínico.