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El dolor abdominal se debe considerar como señal de peligro para la enfermedad meningocócica invasor

Los pacientes con la infección meningocócica desarrollan generalmente síntomas incluyendo un de alta temperatura, vomitar y un cuello rígido… pero puede ser que también apenas tengan un dolor de estómago malo. Esto puede ser tan severo que los operan a veces incorrecto para el apéndice. Las personas del Institut Pasteur y el departamento de pediatría en el hospital de Bicêtre (AP-HP) decidían investigar la pregunta. Y los resultados hablan para ellos mismos: los 10% de pacientes infectados por la deformación meningocócica que está en la subida de Europa sufren de dolor abdominal. Esta forma anormal de la enfermedad está llegando a ser cada vez más común y necesita ser traída a la atención de médicos. Las conclusión se publican en enfermedades infecciosas clínicas.

En el plazo de las primeras 24 horas de infección meningocócica - que pueden dar lugar a meningitis y septicemia así como artritis, peritonitis, etc. -, los pacientes sufren generalmente de dolores de cabeza, de vomitar y de un cuello rígido. Durante los últimos años, sin embargo, el dolor abdominal se ha observado pues otro signo clínico temprano - pero los médicos tienden a no pensar en enfermedad meningocócica invasor.

“Cuando los doctores ven a pacientes el sufrir de dolor de estómago, la enfermedad meningocócica invasor no salta inmediatamente para importar. Tienden a pensar en gastroenteritis o posiblemente el apéndice,” explica Muhamed-Kheir Taha, autor importante del estudio y jefe del centro de referencia nacional para Meningococci (CNRM) en el Institut Pasteur. “Solamente los retrasos en diagnosis y el tratamiento apropiado para ésos afectados pueden ser mortales. La enfermedad meningocócica invasor es fatal en virtualmente todos los casos si los antibióticos no se administran rápidamente.”

Las personas llevadas por Muhamed-Kheir Taha, en colaboración con personas del departamento de la pediatría en el hospital de Bicêtre (AP-HP), decidían hechar una ojeada a una mirada más atenta estas formas abdominales para fijar su frecuencia y para aumentar la percatación entre médicos de esta nueva cara de la enfermedad.

Puesto que la enfermedad meningocócica es una condición de declaración obligatoria, el CNRM ha recibido todas las deformaciones bacterianas responsables de infecciones meningocócicas en Francia desde los años 80. Los científicos podían tan analizar unas 12.000 deformaciones meningocócicas guardadas en el CNRM entre 1991 y 2016 y examinar las presentaciones clínicas de los pacientes infectados. Aislaron 105 cajas asociadas a dolor, a gastroenteritis o a diarrea abdominal. “Ese número representa el apenas 1% de pacientes, que no es muchos, incluso si la figura real es probablemente más alta puesto que es duro saber si los bebés están sufriendo de dolores de estómago,” dice Muhamed-Kheir Taha. “Pero si nos centramos en los últimos dos o tres años y la deformación bacteriana del grupo W, desde entonces los cuales llegó en Europa en 2013-2014 y ha crecido rápidamente, la figura sube hasta el 10% de casos.” Es decir la aparición de estos nuevos aislantes de W cambió presentaciones clínicas y la gente con la infección meningocócica es hoy más probable sufrir de dolores abdominales. Es tan urgente necesario tomar este síntoma en la consideración en diagnóstico médico. Los dolores abdominales, así como otros signos tales como dolor de tramo, los dolores de cabeza y abastecimiento de sangre pobre a los clavos, deben aumentar las alarmas para la meningitis meningocócica.

Para investigar sus conclusión más lejos, las personas ordenaron todos los genomas de las bacterias en su colección para determinar qué los fija aparte de otras deformaciones y qué pudo explicar los dolores abdominales resultantes. Aquí otra vez, las conclusión de los científicos estaban relativamente sin obstrucción. La deformación bacteriana que se está extendiendo actualmente a través de Europa y el mundo tiene alrededor de genes de cientos específicos, algunos de los cuales del grupo W está implicada en la reacción inflamatoria. “Debemos recordar que las bacterias infectan los buques que suministran sangre al abdomen y al sistema digestivo,” acentúan Muhamed-Kheir Taha. “Si estas bacterias son probables inducir una reacción inflamatoria más fuerte en tejidos, ésa podría explicar los dolores abdominales.” Los científicos continuarán su investigación mirando más de cerca estos genes a intentar entender el mecanismo de la acción de esta deformación, pavimentando la manera para una diagnosis más rápida de una enfermedad que todavía demande unas 135.000 vidas por todo el mundo cada año.