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Los investigadores descubren la presencia de anticuerpos de IgE después del trasplante de riñón

Muchos riñones dispensadores de aceite se trasplantan que son rechazados por el beneficiario en el plazo de diez años después del trasplante. Una razón de esto es los anticuerpos de G de la inmunoglobulina (IgG), que actúan contra antígenos humanos del leucocito (HLA), un tejido característico en trasplantes, y el rechazo de la causa. Como consecuencia, los anticuerpos de IgG son biomarkers para un riesgo creciente de baja posterior del injerto. Los investigadores en el departamento de la cirugía en cooperación con el centro para la patofisiología, Infectiology e inmunología y la división de nefrología en MedUni Viena, podían mostrar que los anticuerpos de IgE, que se han sabido previamente solamente para causar reacciones alérgicas, también ocurren después del trasplante de riñón.

El “este nuevo encontrar podría abrir totalmente nuevas opciones diagnósticas,” dice al inmunologista Thomas Wekerle del trasplante. “En el futuro puede ser que poder fijar mejor el riesgo de rechazos subsiguientes con la ayuda de estos anticuerpos, que son bastante anormales en el trasplante. Por primera vez, los investigadores vieneses han tenido éxito en descubrir los anticuerpos de IgE después del trasplante de riñón. Wekerle: “IgE es un anticuerpo muy especial y - comparado a IgG, por ejemplo - difícil de medir.”

Los anticuerpos de IgE se saben generalmente para su papel importante en el revelado de alergias. Por ejemplo, las inmunoglobulinas E se dirigen contra los antígenos de otra manera inofensivos tales como polen, que puede accionar una reacción alérgica.

“En el trasplante que ocurre un tipo diferente de anticuerpo de IgE que apunta características del tejido del riñón dispensador de aceite,” dijo a Andreas Farkas, el primer autor del estudio él conducto durante sus estudios del doctorado en MedUni Viena. Esto también fue mostrada sin obstrucción en comparación con la “alergia IgE”. “La inflamación local de la causa de IgEs y, esto es nuestra hipótesis actual, podría estar potencialmente implicada en el rechazo subsiguiente del órgano así como los anticuerpos de IgG.”

Esto podía abrir totalmente nuevas opciones terapéuticas y dimensiones preventivas. Mientras que todavía no ha sido posible lograr el immunotolerance a largo plazo de los anticuerpos de IgG después del trasplante, Rudolf Valenta y sus personas del departamento de la patofisiología y de la investigación de la alergia en MedUni Viena podía mostrar en un estudio publicado el año pasado que hay una manera de quitar los anticuerpos de IgE de la sangre.

La olumna de “IgEnio” fue desarrollada con este fin. Con la ayuda de este adsorbente disponible específico para el tratamiento de enfermedades IgE-inducidas, el nivel de IgE en el plasma de sangre es reducido pasando la sangre de la persona afectada a través de una “olumna” en cuál se adhieren los anticuerpos de IgE - a saber mediante las partículas de la sefarosa que se ocupan con las proteínas de la captura de IgE. Éstos atan el IgE en la olumna y lo chupan prácticamente lejos mientras que atraviesa durante la “sangre que se lava”. Si la demostración ya en curso que IgE está implicado en el rechazo, él de los estudios complementarios también sería concebible utilizar este retiro terapéutico de IgE en pacientes trasplantados.