Los investigadores investigan cómo los nervios aferentes que brotan del alcance ectópico del oído el cerebro

En vertebrados, el oido interno se convierte del placode ótico, un grupo de células encontradas en una región específica en la superficie del embrión creciente. Los estudios realizados en diversa especie vertebrada han demostrado que cuando el placode se trasplanta a otros sitios, conserva la capacidad de convertirse en un oido interno normalmente ordenado. En colaboración con el Dr. Karen Elliott de la universidad de Iowa, del profesor Hans Straka de LMU y de su estudiante doctoral Clayton Gordy han investigado cómo los nervios aferentes que brotan del alcance ectópico del oído el cerebro, y demostraron las funciones de las conexiones que hacen en el médula oblonga. Las nuevas conclusión aparecen en la neurobiología de desarrollo del gorrón.

El oido interno es no sólo esencial para el sentido de la audiencia, también desempeña un papel crucial en equilibrio y postura de regulación. Los estímulos que afectan al oido interno se transmiten vía las fibras de nervio que proyectan a tramitar centros en el hindbrain. Estas fibras deben por lo tanto ser capaces de reconocer sus células de objetivo, y de las señales de entrada navegacionales apropiadas a lo largo del camino. Para investigar la configuración de las conexiones funcionales hechas por las fibras de nervio que crecieron fuera de placodes óticos equivocados, los autores trabajaron con los embriones de los laevis agarrados del Xenopus de la rana, un organismo modelo importante en biología de desarrollo. Encontraron que las neuronas ectopically localizadas crecen a lo largo de trechos de nervio existentes cerca. Así cuando los placodes fueron trasplantados a la vecindad del corazón, las células nerviosas de superación siguieron el curso del nervio de nervio vago, que origina profundamente en el hindbrain y es responsable de controlar el latido del corazón.

Cuando el placode fue puesto en un nivel a mitad de la distancia a lo largo del flanco dorsolateral, dio lugar a un oido interno completo. “En este caso, la parte más cercana del sistema nervioso central es la médula espinal,” dice Straka. “Los nervios primero crecen en la médula espinal y entonces las fibras ascienden a lo largo de ella hasta que alcancen el hindbrain, terminando en la región a la cual las fibras de los oídos normales proyectan. Eso significa que el sistema sabe en qué región del cerebro necesitan estas fibras de nervio para crecer.” Por otra parte, las fibras de nervio de la forma ectópica del oído las conexiones funcionales correctas en el médula oblonga, y transmiten impulsos de nervio vía las estaciones de relevo con las cuales las fibras normales hacen el contacto. Los autores del estudio probaron esto estimulando el órgano del balance en el oído trasplantado, y mostraron que éste sacó el movimiento reflejo previsto de los aros requeridos para estabilizar la mirada.

Para encontrar su manera a sus destinos en el hindbrain, las neuronas ectópicas confían lo más probablemente posible en las moléculas difusibles, que son secretadas por las células específicas y forman los gradientes que ofrecen señales de entrada direccionales. Dentro del cerebro, otros mecanismos de la dirección entonces entran en el juego. Éstos se pueden basar en escrituras de la etiqueta moleculares más específicas, o pueden depender del refinamiento progresivo, actividad-relacionado de las acciones recíprocas para seleccionar el objetivo correcto. Straka y sus colegas ahora quisieran aprender más sobre los mecanismos que median las conexiones funcionales entre los órganos sensoriales y el sistema nervioso central. “Una mejor comprensión de estos procesos podría desempeñar un papel importante en el diseño de dimensiones más efectivas para la remuneración de la baja episódica del balance,” él dice.

Fuente: https://www.en.uni-muenchen.de/news/newsarchiv/2018/straka_ears.html