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Los cerebros de beatboxers y de guitarristas profesionales responden a la música diferentemente, los hallazgos estudian

Los cerebros de beatboxers y de guitarristas profesionales responden a la música diferentemente cuando están comparados el uno al otro y a los no-músicos, hallazgos un nuevo estudio UCL-llevado.

El estudio, publicado en corteza cerebral y financiado por Wellcome, vierte la luz en cómo el aprendizaje y la fabricación de música pueden afectar a procesos mentales.

Los investigadores encontraron que el área del cerebro que los movimientos de la boca de los mandos eran determinado activos cuando los beatboxers escucharon un carril beatboxing previamente inaudito, mientras que la “área de mano” de los cerebros de los guitarristas mostrados aumentó actividad cuando escucharon jugar de la guitarra.

“La mayoría de la investigación en esta área se ha centrado en los músicos clásico entrenados, que han tenido cuota extensa de una edad muy joven, pero encontramos que los beatboxers y los guitarristas profesionales también visualizan las configuraciones de los nervios típicas de estos músicos clásicos expertos,” dijimos al primer autor del estudio, el Dr. Saloni Krishnan, que terminó el estudio en el instituto de UCL de la neurología cognoscitiva antes de trasladarse a la universidad de Oxford.

“Estas conclusión nos excitamos porque indican que la experiencia de producir música cambia la manera que la percibimos - quizás explicando porqué los músicos profesionales pueden afilar hacia adentro en experto técnico tan fácil para jugar pedazos complejos sin tener que pensar en cada nota,” ella agregó.

Los investigadores traídos en 60 personas, partieron uniformemente entre los no-músicos, los beatboxers profesionales y los guitarristas profesionales. Los músicos tenían un promedio de 8-9 años de experiencia profesional.

Mientras que dentro de un analizador de MRI, los participantes escucharon las grabaciones del beatbox y de la guitarra que fueron preparadas especialmente para el estudio, de modo que no sonaran familiares. El carril del beatbox fue producido por Harry Yeff, conocido internacionalmente bajo su nombre artístico Reeps uno, que co-fue autor del papel.

El equipo de investigación encontró que las áreas sensoriomotoras del cerebro, que controlan el movimiento, fueron activadas en los cerebros de los músicos pero no en los cerebros de los no-músicos. Esto era solamente verdad cuando los músicos escucharon las grabaciones de su propio instrumento. Los investigadores dicen esto sugiere que estas áreas del cerebro podrían conectar los movimientos asociados a hacer música, con la música que los músicos están oyendo.

La actividad creciente también notada del equipo de investigación en un área del cerebro implicada típicamente en lenguaje encarga con eslabones audio-visuales complejos tales como retrato que nombra o que lee. “Hemos determinado una red perceptiva se dedica que cuando usted oye un instrumento que usted puede tocar, y que las demostraciones cómo detectar esta experiencia ha dado forma sus reacciones del cerebro. Hay ya muchas pruebas que la educación de la música es buena para usted - aquí es un ejemplo de lo que hace al cerebro,” dijo al autor mayor del estudio, profesor Sophie Scott (instituto de UCL de la neurología cognoscitiva).

Beatboxer y co-autor, Harry Yeff, comentado: “Este estudio revela la empatía íntima golpeado con el pie hacia arriba observando o escuchando otro especialista en su campo. Asombrosamente, el beatboxing en 2018 abarca una nueva raza de la tecnicidad vocal, desafiando las limitaciones previamente establecidas de cuál es vocal posible.

“Este estudio es un ejemplo de cómo el beatboxing está revelando las muchas lecciones que la voz humana tiene en cómo nuestras mentes interconectan con nuestras carrocerías.”

Los investigadores dicen que las conclusión ayudan a entender las redes del cerebro implicadas en la opinión auditiva, que puede también tener implicaciones para el discurso y la terapia del lenguaje.

“Quizás más investigación podría informarnos si el beatboxing pudo ser una manera de conseguir a gente ocupar nuevamente sus cuerdas vocales con el acto de hacer sonidos discurso-relacionados, para la gente que ha perdido la capacidad mecánica de producir discurso,” profesor adicional Scott.