Los bebés expuestos a niveles más altos de composiciones organocloradas en matriz pueden tener función pulmonar peor

Los bebés expuestos a niveles más altos de composiciones organocloradas en la matriz continúan tener función pulmonar peor en niñez, según la nueva investigación presentada hoy (martes) en el congreso respiratorio europeo del International de la sociedad.

Estas composiciones, que incluyen el DDT del pesticida, así como los aisladores eléctricos y otros productos industriales, ahora están prohibidas en mayores partes del mundo. Sin embargo, porque degradan muy despacio, están todavía presentes en el ambiente y en comidas.

La investigación anterior ha sugerido eslabones entre la exposición a estas substancias químicas en la matriz y los padres que denunciaban a niñez enfermedades respiratorias tales como jadear, asma, e infecciones de pecho. El nuevo estudio es el primer para mostrar un eslabón con dimensiones objetivos de fuerza y de capacidad del pulmón en relación a la exposición de bajo nivel a estas substancias químicas.

Los investigadores detrás del estudio dicen que esto el encontrar es importante en términos de intentar perfeccionar la salud de todos los niños a través de la supervisión y de substancias nocivas que controlan, pero que el efecto sobre los pulmones de los niños individuales es pequeño.

El estudio fue presentado por el Dr. Maribel Casas, profesor auxiliar de la investigación en el instituto para la salud global (ISGlobal), un centro de Barcelona soportado por “el asiento de Caixa del la”, España. Ella explicó: “Tenemos ya pruebas que la exposición a las substancias químicas ambientales incluyendo composiciones organocloradas pueda tener un impacto en la salud de niños. Aunque este grupo de substancias químicas fue prohibido en los años 70, el ciclón pero los niveles perceptibles está todavía presentes en mujeres embarazadas y en niños. Eso significa que todavía exponen a las poblaciones y las futuras generaciones actuales a estas composiciones.”

Las composiciones organocloradas se piensan para romper el sistema de la hormona y para haber sido conectadas a una amplia gama de condiciones incluyendo desordenes cardiovasculares, cánceres y bebés inferiores del peso de nacimiento. La fuente principal de la exposición está a través de las comidas que comemos pero los fetos y los recién nacidos pueden ser expuestos vía la placenta y el amamantamiento.

El Dr. Casas y sus colegas estudió a 1.308 bebés que nacieron en las regiones de Valencia, de Gipuzkoa, y de Sabadell de España entre 2004 y 2008. Midieron los niveles de siete diversas composiciones organocloradas en la sangre del molde-madre embarazada o en la sangre tomada del cordón umbilical.

Mientras que los niños crecieron más viejos, les pidieron participar en pruebas para medir su función pulmonar a la edad de cuatro años, y otra vez en siete años. Esto fue hecha por las enfermeras entrenadas o por los pulmonologists pediátricos que usaban un espirómetro para medir la capacidad pulmonar y la comprobación para de los niños cualquier signo de la obstrucción en las aerovías.

Particularmente, los investigadores encontraron que los niveles de DDE - una substancia química formó cuando el DDT analiza - fueron conectados a una función pulmonar más pobre en niños en cuatro y siete años. Por ejemplo, la exposición a las concentraciones maternales de DDE entre 0,23 y 0,50 nanograms por mililitro fue asociada a una reducción de 50 mililitros en cuánto podrían soplar los niños del aire fuera en un segundo (FEV1). Entre ésos en el estudio el nivel (mediano) medio de DDE era 0,28 nanograms por mililitro.

El Dr. Casas dijo: “Una reducción de esta talla en la cantidad de aire que un niño puede soplar fuera no sería considerada clínico relevante para un niño sano, pero estos cambios más pequeños son altamente relevantes en el nivel de la población y pueden ser importantes en niños con condiciones respiratorias.

“Reducir la exposición a estas substancias químicas, mujeres de la edad reproductiva puede intentar moderar el consumo de comidas con niveles de composiciones organocloradas, tales como carnes grasas y pescados aceitosos.

“Sabemos que este grupo de substancias químicas puede interferir con el sistema de la hormona de la carrocería y también conocemos ese juego de los receptores de la hormona un papel importante en el revelado fetal de los pulmones, así que éste podría ser el mecanismo para un eslabón.”

Los investigadores esperan estudiar el impacto de la exposición a las composiciones organocloradas en la matriz en más viejos niños y adolescentes para entender si persiste este efecto a más largo plazo.

Profesor Mina Gaga es presidente de la sociedad respiratoria europea, y director y jefe médicos del departamento respiratorio del hospital del pecho de Atenas, Grecia, y no estuvo implicado en el estudio. Ella dijo: “Sabemos que las composiciones organocloradas todavía están en nuestro ambiente así que es importante que continuamos vigilar sus niveles e intentar aprender más sobre sus efectos. Los bebés y los niños son la población más susceptible puesto que sus órganos todavía están en fase de desarrollo, y el daño a los pulmones en el nacimiento puede tener un impacto enorme en vida posterior. Un eslabón sin obstrucción se ha demostrado entre la función pulmonar inferior en edad adulta temprana y las entregas respiratorias, cardiovasculares y metabólicas en vida posterior, y muerte final prematura.

“Hay otras substancias químicas presentes en el ambiente, tal como ftalatos o fenoles por ejemplo, que pueden también tener el potencial de interferir con los pulmones que se convierten de los niños. Los estudios en estas composiciones individuales, y fijar la combinación de substancias químicas, son necesarios entender sus efectos sobre salud respiratoria y total de la niñez.”

Fuente: https://www.ersnet.org/