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Los investigadores estudian actividad neuronal en el cerebro que evita que los individuos hagan actividad física

Los cerca de 30% de adultos y los 80% de adolescentes no resuelven hoy los niveles mínimos de actividad física diaria para tirante sanos, según lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (WHO). Los estudios anteriores han demostrado ya que hay un entrehierro entre la intención de jugar deporte y real jugarlo entre individuos con inclinarse hacia una forma de vida sedentaria. ¿Pero qué suceso en el cerebro prevenir la intención que es seguida por la acción?

Los investigadores en la universidad de Ginebra (UNIGE) y de los hospitales de la universidad de Ginebra (ABRAZO), Suiza, han estudiado la actividad neuronal de la gente hecha frente con tomar la decisión entre la actividad física y no hacer nada. Observaron que el cerebro requiere recursos lejos mayores escape una atracción general al esfuerzo que disminuye. Una lucha entonces explota entre el deseo de no hacer nada y la actividad física. Los resultados, publicados en el gorrón Neuropsychologia, son constantes con la idea que nuestros antepasados tuvieron que evitar el esfuerzo físico innecesario de aumentar sus posibilidades de supervivencia - que, por supuesto, es no más necesario en nuestras sociedades modernas.

Mucha gente saca calidad de miembro de un club de fitness o de un gimnasio pero el pie nunca dentro fijado. Este tipo de comportamiento, que los investigadores llamaron la “paradoja de la actividad física”, ha sido demostrado por estudios anteriores que pusieron en contraste el sistema controlado basado en razón - yo tiene que jugar el deporte para ser sano - con el sistema automático basado en influencia - el malestar y fatigar experimentado durante actividad física. Cuando hay conflicto entre la razón y la influencia, el comportamiento de la actividad física no se ejecuta, y el individuo tiende a seguir siendo sedentario. ¿Pero qué suceso en el nivel neuronal?

El equipo de investigación dirigido por Boris Cheval (un investigador en NCCR VIVE en la facultad de remedio en UNIGE y el ABRAZO), y Matthieu Boisgontier (investigador en la universidad, Bélgica, y la universidad de la Columbia Británica, Canadá de Lovaina), estudiaron la actividad neuronal de 29 personas, todos los cuales quisieron ser activos en sus vidas de cada día sin necesariamente estar tan. Los participantes tuvieron que elegir entre la actividad física y la inactividad mientras que los investigadores sondaron su actividad cerebral usando un electroencefalógrafo equipado de 64 electrodos.

Menos tiempo pero más recursos

“Hicimos que los participantes juegan “la tarea del maniquí” que implicó el navegar de un simulacro hacia las imágenes que representaban una actividad física, y posteriormente la mudanza de ella lejos de imágenes retratando comportamiento sedentario. Entonces fueron pedidas para realizar la acción inversa,” explica a Boris Cheval. Los investigadores compararon las diferencias en el tiempo llevado para acercarse a la imagen sedentaria y para evitarla. “Encontramos que los participantes llevaron a 32 milisegundos menos el movimiento lejos de la imagen sedentaria, que es considerable para una tarea como esto,” continuamos a Boris Cheval. Era un resultado que fue contra la teoría y la paradoja de la actividad física. ¿Así pues, cómo puede ser explicado?

La respuesta miente en la potencia del razonamiento. Los participantes evitaron la imagen sedentaria más rápidamente que se acercaron a ella por dos razones: primero, porque esta acción era constante con las instrucciones dadas por los investigadores; y, más importantemente, porque estaba de acuerdo con su intención de ser físicamente activa. Por consiguiente, invitaron a los recursos necesarios para romperse libremente de su inclinación natural, que los impulsa para disminuir sus esfuerzos y para reaccionar rápidamente para contradecir este “instinto”.

“Por otra parte,” señala a Boris Cheval, “observamos que la actividad eléctrica asociada a dos zonas del cerebro particularmente, a la corteza fronto-intermedia y a la corteza fronto-central, era mucho más alta cuando el participante tuvo que elegir la opción sedentaria.” Estas dos áreas representan la lucha que ocurre entre la razón y las influencias, y la capacidad para inhibir tendencias naturales, respectivamente. “Esto significa que el cerebro tiene que utilizar mucho más recursos para moverse lejos de comportamiento sedentario, bastante que su inclinación natural para disminuir esfuerzo.”

Luchar la herencia de la evolución

¿De dónde esta inclinación para el comportamiento sedentario viene? “Haciendo como poco esfuerzo como posible era crucial para la especie humana durante la evolución”, dice al investigador. “Esta orientación hacia el ahorro y recursos conservadores aumentó las posibilidades de supervivencia y la reproducción.” Hoy, sin embargo, nuestra sociedad moderna deja esta optimización de energía obsoleta. “Por el contrario, la actividad física debe ser animada en vez de poner tentaciones en la manera de hacer menos, tal como escaladores o elevadores. Por ejemplo, podríamos modificar la manera que los espacios públicos se diseñan para reducir las oportunidades para que a los individuos empeñen espontáneamente al comportamiento asociado a esfuerzo que disminuye.”

Fuente: https://www.unige.ch/en/