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Las expectativas sobre intensidad del dolor pueden convertirse en profecías uno mismo-satisfacientes

Prevea que un tiro dañen y él probablemente voluntad, incluso si el empuje de la aguja no es realmente tan doloroso. La riostra para un segundo tiro y usted retrocederá probablemente otra vez, aunque - segunda vez alrededor - usted debe saber mejor.

Ése es el takeaway de un nuevo estudio de las imágenes cerebrales publicado en la conducta humana de la naturaleza del gorrón que encontró que las expectativas sobre intensidad del dolor pueden convertirse en profecías uno mismo-satisfacientes. Asombrosamente, esas expectativas falsas pueden persistir incluso cuando la realidad demuestra en varias ocasiones de otra manera, el estudio encontrado.

“Descubrimos que hay un rizo de retroalimentación positiva entre la expectativa y el dolor,” dijimos la apuesta mayor del Tor del autor, profesor de la psicología y de la neurología en la universidad de Colorado Boulder. “Cuanto más dolor que usted cuenta con, más fuertemente su cerebro responde al dolor. Cuanto más fuertemente su cerebro responde al dolor, más usted cuenta con.”

Por décadas, han intrigado a los investigadores a la idea de uno mismo-satisfacer profecía, con los estudios mostrando que las expectativas pueden influenciar todo de cómo una se realiza en una prueba a cómo una responde a una medicación. El nuevo estudio es el primer para modelar directamente la dinámica del bucle de retroalimentación entre las expectativas y a doler y los mecanismos de los nervios que son la base de él.

Marieke Jepma, entonces investigador postdoctoral en el laboratorio de la apuesta, puso en marcha la investigación después de notar que incluso cuando los temas de prueba fueron mostrados muchas veces que algo no dañaría malo, algo todavía la contaba con a.

“Quisimos conseguir una mejor comprensión de porqué las expectativas del dolor son tan resistentes al cambio,” dijimos a Jepma, autor importante y ahora investigador en la universidad de Amsterdam.

Los investigadores reclutaron 34 temas y les enseñaron para asociar un símbolo a de pocas calorías y otro a calor alto, doloroso.

Entonces, los temas fueron puestos en una máquina de resonancia magnética funcional (fMRI) de la proyección de imagen, que mide el flujo de sangre en el cerebro como poder para la actividad de los nervios. Por 60 minutos, los temas fueron mostrados las señales de entrada inferiores o altas del dolor (los símbolos, las palabras bajo o arriba, o las letras L y W), después pedido valorar cuánto dolor contaban con.

Entonces los diversos grados de calor doloroso pero de seguridad fueron aplicados a su antebrazo o el tramo, con alcanzar más caliente “sobre como qué asierra al hilo para esperar una copa de café caliente” apuesta explica.

Entonces fueron pedidos para valorar su dolor.

Sin saberlo los temas, la intensidad del calor no fue relacionada real con la señal de entrada precedente.

El estudio encontró que cuando los temas contaban con más calor, las regiones del cerebro implicadas en amenaza y el miedo era activado pues esperaron. Las regiones implicadas en la generación de dolor eran más activas cuando recibieron el estímulo. Los participantes denunciaron más dolor con señales de entrada del alto-dolor, sin importar cuánto calor consiguieron real.

“Esto sugiere que las expectativas tuvieran un efecto bastante profundo, influenciando cómo el cerebro tramita dolor,” dijeran a Jepma.

Asombrosamente, sus expectativas también influenciaron altamente su capacidad de aprender de experiencia. Muchos temas demostraron el alto “polarización negativa de la confirmación” - la tendencia de aprender de las cosas que refuerzan nuestras creencias y descuentan los que no lo hacen. Por ejemplo, si contaban con alto dolor y lo consiguieron, puede ser que cuenten con aún más dolor la próxima vez. Pero si contaban con alto dolor y no lo consiguieron, nada cambiada.

“Usted asumiría que si usted contara con alto dolor y conseguido muy poco le sabría mejor la próxima vez. Pero interesante, no pudieron aprender,” dijo la apuesta.

Este fenómeno podía tener impactos tangibles en la recuperación de condiciones dolorosas, sugiere Jepma.

“Nuestros resultados sugieren que las expectativas negativas sobre resultados del dolor o del tratamiento puedan en algunas situaciones interferir con la recuperación óptima, ambos aumentando dolor percibido y evitando que la gente note que ella está consiguiendo mejor,” ella dijo. Las “expectativas positivas, por otra parte, podían tener los efectos opuestos.”

La investigación también puede verter la luz en porqué, para alguno, el dolor crónico puede retrasarse de largo después de que los tejidos dañados hayan curado.

Si en el contexto de dolor o de salud mental, los autores sugieren que pueda hacernos bueno ser consciente de nuestra impaciencia inherente de confirmar nuestras expectativas.

“Apenas realizando que las cosas pueden no ser tan malas como usted piensa puede ayudarle a revisar su expectativa y, de este modo, alterar su experiencia,” dijo a Jepma.