Los investigadores descubren el fragmento del uso y del abuso del opiáceo en pacientes de cáncer de cabeza y cuello

Los enfermos de cáncer son a menudo medicaciones para el dolor prescritas, por ejemplo durante la recuperación de procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, para muchos enfermos de cáncer, el uso de las medicaciones para el dolor del opiáceo durante el tratamiento puede ser un Gateway a emplear mal o extremos del tratamiento del apego una vez. Ahora con los enfermos de cáncer que viven más de largo que nunca antes, la calidad de vida de protección en los meses, los años, o las décadas después de que el tratamiento esté llegando a ser cada vez más importante, incluyendo el guarda contra el riesgo de apego del opiáceo.

“Aserrados al hilo como él éramos problema a largo plazo para algunos de nuestros pacientes de cáncer de cabeza y cuello, pero no conocíamos cuánto del problema,” dice a primera Jessica McDermott autor, Doctor en Medicina, investigador en el centro del cáncer del CU y profesor adjunto en la Facultad de Medicina del CU.

Para descubrir el fragmento del opiáceo utilice y el abuso en pacientes de cáncer de cabeza y cuello, McDermott y colegas exploró la base de datos de SEER/Medicare para determinar a 976 pacientes tratados entre 2008 y 2011 para el cáncer oral o de la orofaringe. En todos, 811 de estos pacientes recibieron las recetas para las medicaciones para el dolor del opiáceo durante el tratamiento. Tres meses después de que el tratamiento terminado, 150 de estos pacientes continuó tener recetas activas del opiáceo. Seis meses después del tratamiento, 68 pacientes o el 7 por ciento de la población total continuaron utilizar la medicación para el dolor del opiáceo. Los resultados se publican en línea delante de huella en la cirugía de la Otorrinolaringología-Culata de cilindro y del cuello del gorrón.

“Usted no debe necesitar opiáceos en el punto de seis meses,” McDermott dice. “Esperamos que poder utilizar estos datos para ayudar a pacientes a manejar dolor mejor.”

De hecho, McDermott sugiere que porque pacientes más jovenes en este (y otro) los estudios estaban en mayor riesgo para el uso erróneo del opiáceo, y la base de datos de SEER/Medicare se sesga pesado para incluir datos de más viejos pacientes, el por ciento verdadero de uso erróneo del opiáceo en la población de pacientes total del cáncer de cabeza y cuello sea probablemente más alto que el estudio actual sugiere. Factores de riesgo adicionales para la receta incluida uso continuada del opiáceo del opiáceo antes del tratamiento contra el cáncer, y una historia de fumar y/o del uso del alcohol.

Interesante, los pacientes prescribieron oxycodone como su primer nacrótico era menos probable continuar uso en 3 y 6 meses después del tratamiento, que hydrocodone inicialmente prescrito de los pacientes u otros nacróticos incluyendo el fentanilo, el hydromorphone, el clorhidrato de meperidine, la morfina, el nalbuphine, o el tramadol.

“No sabemos porqué éste es el caso, pero pensamos que los pacientes conocen “oxycodone” de la palabra y son quizá más conscientes del potencial para el apego que puede ser que sean si estuvieron prescritos una droga menos bien conocida o una que consideran menos peligroso como hydrocodone,” McDermott dice.

El grupo considera el estudio actual como manera de entender el ecosistema del mando del dolor y de la dependencia del opiáceo en pacientes de cáncer de cabeza y cuello, con el objetivo del trabajo para cambiar las estrategias de los doctores para el mando del dolor.

“Si los opiáceos necesarios pacientes para el dolor, yo no las mantendrían ausentes, sino que especialmente si tienen factores de riesgo, puede ser que los aconseje más sobre los riesgos de apego y de uso erróneo, y vigilo él,” McDermott dice.

Fuente: https://coloradocancerblogs.org/opioid-use-and-misuse-following-treatment-for-head-and-neck-cancer/