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El estudio utiliza datos locales para modelar configuraciones del consumo de alimentos entre los residentes de Seattle

Los residentes de Seattle que viven en vecindades de la costa tienden a tener dietas más sanas comparadas a las que vivan a lo largo de Interstate-5 y de avenida de la aurora, según la nueva investigación sobre disparidades sociales de la universidad de la escuela de Washington de la salud pública. El estudio utilizó datos locales para modelar configuraciones del consumo de alimentos por la manzana. Las porciones semanales de la ensalada y de la soda sirvieron como poderes para la calidad de la dieta.

Las disparidades geográficas dramáticas entre los comedores de la ensalada y los bebedores de la soda fueron impulsadas por precios de la vivienda, según el estudio. Los valores de una propiedad más inferiores fueron asociados a menos ensalada y a más soda; el contrario era verdad de los valores de una propiedad más altos, después de ajustar según datos demográficos.

Éste es el primer estudio para modelar la consumición de configuraciones y para adietar calidad en el nivel de la censo-cuadra, la unidad geográfica más pequeña usada por la Oficina de Censos de los E.E.U.U. El papel, publicado el 9 de enero en las ciencias sociales del gorrón y remedio - la salud de la población, ofrece una nueva herramienta área-basada para determinar a comunidades más necesitando intervenciones para aumentar el consumo de la fruta y verdura.

“Nuestras opciones y salud dietéticas son determinadas en muy gran medida por donde vivimos,” dijeron al autor importante del estudio, Adán Drewnowski, profesor de la epidemiología y del director del programa alimenticio de las ciencias y centro para la nutrición de la salud pública en la escuela. “A su vez, donde vivimos se puede determinar por la educación, las rentas y el acceso a los recursos materiales y sociales. Necesitamos una mirada más atenta en los determinantes socioeconómicos de la salud.”

Los investigadores Geo-localizaron datos dietéticos de casi 1.100 participantes adultos del estudio de la obesidad de Seattle basado en sus direcciones de comienzo de la pista en disco, y conectado les a los valores de una propiedad residenciales obtenidos del asesor fiscal del condado de King. La información sobre edad, el sexo y la carrera/la pertenencia étnica así como la educación y los ingresos domésticos anuales fueron recolectados vía encuestas sobre el teléfono. Preguntaron los participantes también que cuantas veces comieron la ensalada y/o que bebieron soda. Las muescas sanas del índice de la consumición, una dimensión de calidad de la dieta, eran calculadas para cada participante. Las muescas colocan a partir de la 0 a 100 con muescas más altas que indican una mejor calidad de la dieta.

La gente que comió más ensalada tendió a tener muescas sanas más altas del índice de la consumición asociadas a costumbres alimenticias más sanas. La gente que bebió más soda tendió a tener muescas más inferiores.

Mientras que las disparidades del consumo de la soda por la vecindad estaban sin obstrucción, no había diferencia importante por edad, renta o la educación. Sin embargo, los investigadores encontraron que los residentes del negro y de los hispanos denunciaron un consumo más frecuente de la soda que los residentes blancos. Las mujeres tendieron a comer más ensalada que hombres, al igual que la edad 55 de los adultos y más viejo. Adultos con un poco de educación universitaria o ensalada consumida más a menudo cada semana que ésos con solamente una educación de la High School secundaria o menos. También, la gente que ganaba $50.000 o más comió más ensalada por semana que ésos que ganaban menos de $50.000 anualmente. No había diferencia importante en el consumo de la ensalada por la carrera o la pertenencia étnica.

La “ensalada y la soda son los dos sellos de un sano comparado con una dieta malsana,” Drewnowski dijo. “Ahora mostramos que tienden a ser consumidos por diversa gente con diversa educación y rentas, viviendo en diversas vecindades en Seattle.”

Los investigadores seleccionaron la ensalada y la soda porque los utilizaron mientras que el poder de la calidad de la dieta en el estudio del comportamiento de la vigilancia de los factores de riesgo. Son también objetivos frecuentes para la intervención del plan de acción de prevención de la obesidad. Un buen ejemplo de esto es el supuesto impuesto de la soda de Seattle, que tomó efecto en enero de 2018.

Las “intervenciones hacia ascender dietas más sanas tienden a centrarse en gravar la soda, que se percibe como demasiado barato, y reduciendo el precio del recién hecho, que se percibe como demasiado costoso,” Drewnowski dijo. Las “iniciativas para reemplazar soda por la ensalada parecen la aplicación el estado socioeconómico y el poder adquisitivo de la renta, y ésas son mismo cuestiones complejas.”

Pues más estados y municipios intentan desarrollar las intervenciones apuntadas para una mejor salud, necesitarán las herramientas lugar-basadas determinar a comunidades de alto riesgo o de la alto-necesidad, según el estudio.

El estudio de la obesidad de Seattle era un estudio sobre la base de la población de 2.001 masculinos y de residentes femeninos del condado de King, Washington. El objetivo era examinar el papel del acceso a las comidas en la influencia de opciones dietéticas y, de tal modo, contribuir a las disparidades en obesidad. El estudio se desplegó recientemente para incluir los condados de Pierce y de Yakima. Drewnowski y sus personas proyectan conducto la investigación similar en esas regiones.

“Observamos adelante a ver esos resultados,” Drewnowski dijo. “Yakima tiene una población grande de hispanico y el supermercado más cercano es 20 millas de distancia; sin mencionar las miradas de la obesidad muy diferentes en Yakima que él hace en Seattle.”