La nueva investigación se centra en sensibilidad del ruido y fearfulness general del comportamiento canino

Los investigadores en el grupo de investigación de Hannes Lohi en la universidad de Helsinki se centraron en dos formas de fearfulness canino: sensibilidad del ruido y fearfulness general. Este último abarca el miedo de seres humanos desconocidos y de nuevas situaciones. Entre perros finlandeses, se ha observado la sensibilidad del ruido ya que el 40% de la población, mientras que, según presupuestos, uno en cuatro perros sufre de fearfulness.

Los estudios anteriores han sugerido que el fearfulness canino corresponde con desordenes de ansiedad humanos, potencialmente podrían servir como modelo de la enfermedad para los desordenes humanos.

El “miedo es una reacción natural y vital. Sin embargo, cuando se convierte en excesivo y una característica que reemplaza en la vida de un perro, gira en un problema del comportamiento,” dice Riika Sarviaho, estudiante doctoral.

Los desordenes del comportamiento caninos incluyen ansiedad de separación, desorden de ansiedad generalizada y diversas fobias. El miedo se puede expresar como agresión, que puede, en su peor, llevar a los ataques contra otros perros o seres humanos.

Más de 300 propietarios de pastores alemanes completaron un levantamiento topográfico del comportamiento para el estudio, que había sido validado ya como herramienta segura en base de pruebas del comportamiento. De acuerdo con las reacciones, una muesca que representaba la intensidad del fearfulness fue dada a cada perro.

De “el comportamiento interpretación y de medición es un escenario desafiador pero importante de la investigación acertada. Los perros extremadamente temerosos se excluyen de la población, dejando sus números a menudo muy inferiores. Para desplegar el grupo de datos y la potencia del estudio, los casos menos extremos también fueron incluidos en el estudio,” profesor Hannes Lohi agrega.

Regiones genomic casi idénticas

En base de la investigación genética, la ansiedad generalizada en perros fue asociada a una región de cromosoma canino 7 que corresponde con cierta región en el cromosoma humano 18.

“Éste es el encontrar extremadamente fascinador, puesto que la región cromosómica 18p11 se ha conectado a varias enfermedades neuropsiquiátricas, tales como esquizofrenia y desorden afectivo bipolar ya en los años 90. El miedo es una parte integrante de muchos trastornos mentales. La esquizofrenia incluso se ha descrito como miedo crónico. Los resultados indican que el fearfulness canino y los desordenes sicopáticos humanos pueden tener factores subyacentes similares, las” notas de Sarviaho.

En otros estudios, la significación de la región cromosómica se debe ser verificada y las variantes del gen asociar al fearfulness determinado. Con la ayuda de conclusión genéticas, será más fácil entender los mecanismos patogénicos del fearfulness canino en neuronas y compararlas con enfermedades humanas correspondientes.

Sensibilidad del ruido vista también en seres humanos

La sensibilidad de los perros al ruido es evidente cuando expresan miedo, por ejemplo durante una tronada o los fuegos artificiales. En veterinaría, la sensibilidad del ruido se considera una condición diagnóstica sus los propio, y los perros que son sensibles al ruido no son necesariamente de otra manera temerosos.

La sensibilidad a sonar también ocurre entre seres humanos; por ejemplo, en misophonia e hiperacusia humanos, ciertos sonidos causan sensaciones del malestar, del miedo o aún de la rabia. Sin embargo, el fondo genético de estos restos de las enfermedades sabidos mal en veterinaría humana y.

“La región genomic asociada a sensibilidad del ruido en la raza del pastor alemán es interesante. Incluye varios genes que se han asociado a trastornos mentales humanos. Entre otros, incluye un gen que cifre un receptor para el glutamato del neurotransmisor y se ha conectado a ansiedad y a la audiencia. Otro gen del interés es el gen OXTR del receptor de la oxitocina, que se ha asociado a ansiedad, a la tensión y al comportamiento social. Otros análisis de esta región serán realizados también,” profesor Lohi explican.

Las conclusión indican que el fearfulness canino es hereditario. Para verificar el papel de las regiones genomic nuevamente descubiertas y determinar otras nuevas regiones y genes reales del riesgo requiere la investigación adicional con un grupo de datos incluso más grande.

Los descubrimientos del gen han sido hasta ahora raros en estudios del comportamiento caninos, y el estudio recientemente publicado es primer que se realizará dentro de una única raza, dando por resultado la identificación de un eslabón importante entre el fearfulness canino y las regiones genomic.