Los investigadores destapan cómo el sistema inmune protege contra cáncer del intestino

Investigadores de Charité - Universitätsmedizin Berlín ha descubierto un mecanismo protector que es utilizado por la carrocería para proteger a las células madres intestinales contra girar cacerígeno. El sistema inmune natural de la carrocería fue encontrado para desempeñar un papel fundamental a este respecto. Los investigadores podían demostrar que, bastante que teniendo un papel puramente defensivo, el sistema inmune es crucial en mantener una carrocería sana. El estudio se ha publicado en la naturaleza renombrada del gorrón científico.

Dentro de nuestros intestinos, hay una reunión de dos mundos. Es donde las células de nuestras membranas celulares intestinales resuelven los materiales no nativos, tales como bacterias, los productos alimenticios, y los productos de descomposición de la digestión. Ambos mundos - que de nuestras carrocerías y que del mundo exterior - esté en el contacto directo, intercambiando continuamente la información. Este contacto directo es de importancia crucial a nuestras carrocerías, tanto de los factores ambientales que nos exponen a (por ejemplo ciertos tipos de bacterias o de alimentos esenciales) somos beneficiosos o aún vitales a nuestra salud. Sin embargo, el contacto con el ambiente puede también tener un impacto negativo en nuestras carrocerías. Ciertas substancias no nativas, por ejemplo, pueden accionar cambios genéticos dentro de las células epiteliales que forran nuestras paredes intestinales. La acumulación de este tipo de daño de la DNA, determinado cuando ocurre dentro de las células madres epiteliales, puede llevar al cáncer del intestino.

Para prevenir esta progresión al cáncer, las células tienen la capacidad de reparar daño de la DNA. Donde está demasiado extenso el daño, pueden comprometer el “suicidio altruista de la célula” (también conocido como apoptosis). Hasta ahora, los científicos habían asumido que las células madres accionaron este mecanismo de la reparación independientemente. Sin embargo, el estudio (llevado por el profesor el Dr. Andreas Diefenbach, director del instituto de Charité de la microbiología, las enfermedades e inmunología infecciosa, BIH-Profesor en remedio de la precisión y culata de cilindro del grupo de investigación de la mucosa de la inmunología en el centro de investigación alemán del reumatismo) llega a una diversa conclusión, a saber que el sistema inmune es capaz de aumentar el mecanismo de la reparación de la DNA en células madres dañadas, así previniendo la progresión al cáncer del intestino.

Trabajando con otros investigadores, profesor Diefenbach y sus personas podían mostrar en un modelo del ratón que las células del sistema inmune natural son capaces de reconocer los factores ambientales genotóxicos presentes en el intestino. Entre éstos son ciertos glucosinolatos, componentes naturales de las instalaciones que se encuentran común en muchos tipos de col. Las células del sistema inmune natural descubren una vez los glucosinolatos perjudiciales, ellas envían el interleukin 22, un tipo de mensajero celular. Esto, a su vez, permite a las células madres epiteliales descubrir daño potencial de la DNA anterior y repararlo más rápidamente. “El sistema inmune actúa como un sensor que descubra componentes genotóxicos de la comida,” explica a profesor Diefenbach. El “cambiar de este sensor da lugar a un aumento importante en casos de cáncer del intestino.”

Para el inmunologista, estas conclusión son no sólo pruebas de un sistema regulador previamente desconocido que sea utilizado por la carrocería para protegerse contra cáncer del intestino. Es también pruebas del hecho de que las funciones del sistema inmune son lejos más complejas que la de un mecanismo de defensa simple contra patógeno. “El sistema inmune vigila el incremento sano y la función de diversos órganos en la carrocería,” explica a profesor Diefenbach. Él y sus personas quisieran utilizar los estudios futuros de la investigación para explorar la acción recíproca compleja entre los componentes de la comida, la flora intestinal, la pared intestinal y el sistema inmune minuciosamente. “Es aquí que podemos encontrar la llave a porqué hay tan muchos desordenes inflamatorios,” decimos a profesor Diefenbach.