El material usado para filtrar la cerveza y el vino podía transferir los metales pesados a él

Una taza escarchada de cerveza o de cristal rubí-rojo de vino apenas no sería lo mismo si el líquido era vergonzoso o arenoso. Por eso los productores de bebidas alcohólicas las filtran generalmente. Pero en un estudio que aparece en el gorrón de ACS de la química alimenticia agrícola y, los investigadores denuncian que un de uso frecuente material pues un filtro podría transferir los metales pesados tales como arsénico a la cerveza y al vino. También encontraron maneras de limitar posiblemente esta contaminación.

La exposición dietética crónica a los niveles del arsénico, del guía y del cadmio puede poner en peligro salud. Por lo tanto, los E.E.U.U. Food and Drug Administration (FDA) han establecido límites en estos metales pesados en comidas y bebidas. Aunque algunos estudios hayan denunciado los niveles elevados de los contaminantes en vino y cerveza, los investigadores no están seguros cómo los metales están terminando hacia arriba en estas bebidas. Benjamin Redan, Lauren Jackson y los colegas se preguntaban si la tierra diatomácea (DE) usada para filtrar la cerveza y el vino podría introducir los metales pesados, y si es así si la alteración de las condiciones de filtración podría reducir la transferencia.

Para descubrir, las personas probaron tres tipos de DE de categoría alimenticia y encontraron que todas contuvieron el arsénico, así como cantidades más pequeñas de guía y de cadmio. Cuando estaba utilizada para filtrar la cerveza o el vino en el laboratorio, una del DE samples aumentó el arsénico 3,7 - al doblez 7,9 comparado con las bebidas sin filtro, subiendo encima del límite seguro propuesto por el FDA para el zumo de manzana (10 porciones por mil millones; ppb). La cantidad de arsénico transferida a las bebidas disminuyó cuando la bebida fue expuesta a menos DE, el pH del líquido fue alterada o el DE fue lavado de antemano. Los investigadores también midieron los niveles de los metales pesados en muestras comerciales de la cerveza y de vino. Aunque descubrieran el arsénico en las bebidas, los niveles estaban abajo del ppb 10, a excepción de dos muestras de vino que contuvieron el arsénico de 18 y 11 ppb.

Fuente: https://www.acs.org/content/acs/en/pressroom/presspacs/2019/acs-presspac-february-20-2019/keeping-heavy-metals-out-of-beer-and-wine.html