El estudio explora la experiencia del dolor durante uno mismo-daño no-suicida

Los adolescentes y los adultos jovenes que se dañan intencionalmente empeñan a tal comportamiento basado, en parte, en cómo experimentan dolor y su angustia emocional, según un estudio de Rutgers.

El estudio, que examina dolor físico en uno mismo-daños no-suicidas, apareció en línea delante en de huella en la aplicación de marzo de 2019 la ciencia psicológica clínica del gorrón.

El parte de los centros para el control y prevención de enfermedades que el uno mismo-daño no-suicida es relativamente común en adolescentes, con el más de 10 por ciento de adolescentes y el cerca de 25 por ciento de adolescentes que hacen tan cada año.

“La experiencia del dolor durante uno mismo-daño no-suicida sigue siendo un misterio y puede ser difícil para que los clínicos y las familias entiendan porque desafía nuestra suposición que la gente quiere evitar o disminuir dolor,” dijo a Edward Selby autor, profesor adjunto en psicología y miembro del profesorado en el instituto de Rutgers para la salud, el plan de acción de la atención sanitaria y la investigación del envejecimiento. “Sin embargo, la gente que empeña a este comportamiento intencionalmente y en varias ocasiones inflige la lesión física en ellos mismos desafío -- o quizás debido a -- el dolor físico que saca.”

Dolor de la experiencia de la gente en maneras diferentes durante uno mismo-daño no-suicida: algunos experimentan poco o nada de dolor; sin embargo, otros experimentan el dolor, que se puede utilizar para distraerse de angustia emocional.

Los investigadores estudiaron a 47 adultos jovenes entre las edades 15 y 21 quién se dañó regularmente e hizo tan por lo menos dos veces en las dos semanas anteriores. Ningunos de los participantes estaban en riesgo de suicidio o habían sido diagnosticados con un desorden sicopático, una anorexia peligrosa para la vida o retrasos de desarrollo. El casi 70 por ciento era femenino, que refleja el índice más alto de hembras comparado con los varones que uno mismo-hieren.

Usando un smartphone app diseñado en Rutgers específicamente para este estudio, los investigadores preguntaron a los participantes cinco veces al día por dos semanas. Cada vez, preguntaron los participantes si habían pensado en el daño y si habían hecho tan desde la evaluación pasada.

Valoraron la duración de cada episodio del daño y describieron el comportamiento, tal como corte, morder, perforación, pelo que tiraba, golpeo principal o quema. También valoraron su dolor físico en una escala de cero (ningún dolor) a 10 (extremadamente doloroso) y al fragmento a los cuales experimentaban una de 21 emociones -- por ejemplo ser abrumado, triste, enojado, ansioso, solo --antes, durante e inmediatamente después de dañarse. El estudio rastreó el número y tipos de uno mismo-daños.

En los 143 episodios rastreados, la mayoría de los participantes denunciaron dolor importante cuando comenzaron a dañarse. Los que tenían altas emociones negativas al principio y experimentaron menos dolor denunciado uno mismo-daños relanzados durante ese episodio. Los que tenían altas emociones negativas y aserraban al hilo más dolor eran más probables tener episodios más totales durante el período de dos semanas.

“Estas conclusión sugieren que los individuos que tenían altas angustia emocional e inestabilidad intentaran utilizar dolor físico del uno mismo-daño más con frecuencia para relevar su angustia emocional,” dijeron a Selby. “También muestra que una ausencia de sensación del dolor durante uno mismo-daño puede presentarse mientras que el comportamiento empeora y puede llevar a estos individuos a ser motivado menos para buscar ayuda.”

Selby dijo a la gente de las demostraciones del estudio que se daña dolor de la experiencia diferentemente y que los clínicos deben examinar sus experiencias con dolor para entender porqué comenzaron a herir y predicen cómo pueden dañarse con frecuencia en el futuro.

Fuente: https://www.rutgers.edu/