Los investigadores de Johns Hopkins encuentran causa genética del neuroblastoma olfativo

Ordenando los genomas enteros de las células del tumor a partir de seis personas con un cáncer raro de la cavidad de la nariz y del sino, los investigadores de Johns Hopkins denuncian que encontraron inesperado el mismo ¾ genético uno del cambio en un gen implicado en ¾ de la formación del músculo en cinco de los tumores.

“En términos de investigación que conecta cambios genéticos a los cánceres, esto es una montaña verdadera y no una topera,” dice Gary Gallia, M.D., Ph.D., profesor adjunto de la neurocirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins. “Es bastante raro que un único gen está atado tan apretado a los mismos cánceres en gente sin relación.”

En un parte sobre sus conclusión, publicadas el 21 de diciembre de 2018, en comunicaciones de la naturaleza, los investigadores dicen las supresiones que determinaron en un gen que cifra para el dystrophin, una proteína varilla-dada forma que ayuda a fibras de músculo del ancla en el lugar, fueron encontrados en células olfativas del neuroblastoma. Los neuroblastomas olfativos componen el apenas 6 por ciento de todo el sino y cánceres nasales, con un índice de la incidencia de una persona fuera de cada 2,5 millones. Por toda la nación, eso traduce a cerca de 100 a 200 cajas diagnosticadas cada año. El centro de la base del cráneo de la neurocirugía del remedio de Johns Hopkins está entre el más experimentado de tratar a pacientes con neuroblastoma olfativo. El centro también tiene un abastecimiento robusto de muestras de tejido de estos tumores.

Los investigadores dicen que sus conclusión contribuyen no sólo a una mejor comprensión de la causa de estos cánceres, pero también al potencial para crear los modelos del animal y de la célula para el estudio adicional y al revelado de los tratamientos que apuntan las raíces genéticas del tumor.

“Ahora que creemos que conocemos la causa genética del neuroblastoma olfativo, nosotros podemos idear maneras de romper el cáncer, aprendemos cómo forma y explore las nuevas maneras de tratarlo,” dice Chetan Bettegowda, M.D., Ph.D., profesor adjunto de la neurocirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins y director del centro del meningioma de Johns Hopkins. “Éste era realmente el encontrar inesperado pero fructuoso.”

Bettegowda dice que su encontrar era inesperado porque las opiniones del tejido nasal y del sino no traen inmediatamente para importar de un papel dominante de tejidos del músculo. Pero, entre genetistas, él dice, es bien sabido que muchos genes de desarrollo que ayudan a formar los tejidos del cuerpo humano son multiusos.

Para su estudio, los investigadores primero ordenaron el tumor e igualaron la DNA normal de nueve hombres y de dos mujeres con el neuroblastoma olfativo tomado de los pacientes tratados en Johns Hopkins durante siete años. Los pacientes colocaron en edad a partir del 33 a 69.

Los investigadores ordenaron las partes de los genomas que componen los genes y no los espacios entre los genes. Aunque encontraran dos muestras del tumor tenían mutaciones en un gen grande que hace el titán de la proteína, los investigadores eran inseguras si estas mutaciones pudieron haber contribuido a la formación del cáncer, pues no consideraron mucho en campo común entre las muestras.

Después, eligieron seis de estas muestras al azar e hicieron el genoma entero que ordenaba que las miradas en la DNA que compone los genes y la DNA entre los genes.

Esta vez encontraron que cinco de las seis muestras tenían supresiones en el cromosoma X, y en todos los casos, la porción suprimida de DNA atravesó el gen DMD, que cifra para el dystrophin de la proteína, uno de los genes implicados en distrofia muscular. Entonces reexaminaron las muestras originales del tumor, así como algunos otras, con otras técnicas para buscar supresiones en dystrophin. En total, encontraron que 12 tumores de 14 tenían supresiones en el gen de DMD. En un tumor que no tenía una supresión de DMD, encontraron una supresión en otro gen de la distrofia muscular: LAMA2.

Dystrophin es uno de los genes más largos del genoma humano, y tiene 79 pedazos de DNA entremezclados con las brocas que no cifran para el gen. Debido al gen de gran tamaño, si la parte de un cromosoma en el cual resida se suprime o se cambia, es estadístico más probable interrumpir un gen grande como dystrophin.

Los investigadores no están seguros si la proteína del dystrophin se hace en el neuroblastoma olfativo o si una forma transformada acortada ensucia los funcionamientos internos de las células que forman el tumor. Éstos son experimentos para los estudios futuros, dicen.

Los investigadores todavía también no saben qué clase de células origina el cáncer, aunque los piensen para presentarse del neuroepithelium--el guarnición--de los sinos en el punto donde los nervios del olor empujan a través.

En cuanto a si sus conclusión apuntan a las nuevas terapias potenciales para este cáncer, Bettegowda dice, “algún terreno fácil podría ser probar ciertas terapias en el laboratorio que se han intentado en gente con distrofia muscular. Aunque esas terapias hayan fallado en tratar muscles dystrophies, estas condiciones afecten a cada célula en la carrocería. Pero este cáncer se encuentra en una situación específica, así que los tratamientos pudieron tener una mejor ocasión de encontrar un objetivo.”

Los signos típicos del neuroblastoma olfativo son congestión, sinusitis, baja del sentido del olfato y hemorragias nasales.