Los investigadores descubren el ingrediente vital para la formación del vaso sanguíneo

Los investigadores en la universidad de la Facultad de Medicina de Virginia han descubierto un ingrediente vital para la formación apropiada del vaso sanguíneo que explica porqué los tratamientos prometedores numerosos han fallado. El descubrimiento ofrece la dirección importante para que los esfuerzos mejoren la invitación un ordenador principal de las condiciones serias que colocan de la diabetes a los ataques y a los recorridos del corazón.

Los investigadores Gary K. Owens y Molly R. Kelly-Goss trabajan para entender el angiogenesis, la formación de vasos sanguíneos.

Hasta ahora, los científicos que intentaban crecer los vasos sanguíneos se han centrado casi exclusivamente en el crecimiento solamente de la capa interna de los vasos sanguíneos, que se componen de células endoteliales. La esperanza era que estas células endoteliales entonces reclutarían cualquier otra célula pulsan necesario para formar un vaso sanguíneo completo, funcional. Pero los investigadores llevados por Gary K. Owens, doctorado, director del centro de investigación cardiovascular de Roberto M. Berna de UVA, han determinado que esos buques pueden convertirse correctamente solamente si se crecen conjuntamente con otro tipo de la célula, conocido como células perivascularias, incluyendo las células musculares lisas y los pericytes. Los investigadores comparan estas células perivascularias a las capas exteriores del apoyo de un manguito de goma o en los neumáticos de automóvil, sin los cuales reparten o se escapan.

“La mayor parte de los estudios del angiogenesis [formación del vaso sanguíneo] se han centrado en el forro interior de los tubos ellos mismos,” el investigador Daniel L. Hess dijo. “Se entiende que bastante bien. Pero no está realmente bien entendido cómo usted consigue un vaso sanguíneo funcional completo que pueda soportar la fuerza mecánica ejercida por la presión arterial.”

Las nuevas ayudas del descubrimiento de UVA contestan a que - y, al obrar así, salvan a científicos de la época, del esfuerzo y del costo de perseguir las estrategias del tratamiento que no soportarán final ninguna fruta.

Innovación y colaboración

El descubrimiento fue hecho posible por la convergencia fortuita de la investigación en dos diversos laboratorios en UVA. Hess trabajaba en un modelo de la enfermedad periférica de la arteria en los laboratorios del anexo de Owens y de Brian de UVA, Doctor en Medicina, en el centro de investigación cardiovascular de Roberto M. Berna, mientras que otro investigador, Molly R. Kelly-Goss, trabajaba con un modelo del incremento que ella desarrolló en el laboratorio de Shayn M. Peirce, doctorado del vaso sanguíneo, del departamento de UVA de la ingeniería biomédica.

Trayendo esos dos modelos juntos, los investigadores podían determinar el papel vital de las células perivascularias en la formación del vaso sanguíneo y determinar un gen, Oct4, que se requiere para este proceso. Previamente, Oct4 había sido probablemente activo solamente en células madres embrionarias durante el revelado temprano y ser desactivado permanente en organismos adultos. Esta creencia persistió hasta hace dos años, cuando el laboratorio de Owens la mostró fue reactivado dentro de las células musculares lisas durante la formación de placas ateroscleróticas dentro de los vasos sanguíneos y requerido para la formación de un casquillo fibroso protector en esas lesiones que evita que la ruptura y fijen lejos de un ataque o de un recorrido del corazón - análogo a un remiendo en un neumático. Ahora el laboratorio ha mostrado que Oct4 tiene un papel importante en la formación de los buques ellos mismos - irónico, siendo requerido para formar la pared exterior protectora de los vasos sanguíneos.

Usando el modelo de Kelly-Goss', los investigadores podían examinar la formación del vaso sanguíneo en tiempo real. Encontraron que los buques que faltaron abrigo perivasculario de la célula formaron incompleto y se escaparon sangre. Las “juicios falladas múltiples asumieron que las células perivascularias eran apenas seguidores pasivos,” Owens explicaron. Pero sin ellas, él dijo, “el proceso entero viene a un alto.” Importantemente, encontraron que las células endoteliales y las células perivascularias comunican el uno con el otro vía procesos de Oct4-dependent y, sin él, los vasos sanguíneos o las redes no-permeables funcionales del vaso sanguíneo no pueden formar.

Final, ese significa que ese los científicos deben llevar a una aproximación más sofisticada el crecimiento de nuevos buques, un proceso importante en incremento normal y reproducción así como reparación de la herida.