Herramientas basadas en la tecnología nuevas del uso de los neurólogos para predecir esquizofrenia

La esquizofrenia, un desorden psiquiátrico que afecte al cerca de 1% de la población, es una causa de cabeza de la incapacidad funcional en los Estados Unidos. La diagnosis se ha articulado típicamente en el despliegue de “síntomas positivos visibles” por ejemplo alucinaciones y falsas ilusiones, pero una llave a la identificación y al tratamiento anteriores es un reconocimiento de síntomas negativos, y la universidad de los neurólogos de Georgia está desarrollando las herramientas basadas en la tecnología nuevas para coger tales síntomas y para perfeccionar la predicción del riesgo.

Los síntomas negativos aparecen típicamente los años antes de que los síntomas positivos emerjan y sean a menudo qué primero traen a la gente joven que desarrolla más adelante esquizofrenia en contacto con el sistema sanitario mental. Estos síntomas son caracterizados por reducciones en la emoción, estímulo y comunicación expresiva, e incluyen el comportamiento tal como el avolition, o una falta de estímulo para empeñar a actividades meta-dirigidas, y asociality, o participación disminuida a actividad social, entre otros.

Históricamente, los esfuerzos en la identificación con anticipación y la prevención de la esquizofrenia se han centrado en síntomas positivos. Estos síntomas son a menudo disruptivos y requieren la atención clínica urgente cuando emergen. Sin embargo, es los síntomas negativos del desorden que puede ser aún más importante enfocar conectado para la identificación y la prevención tempranas.”

Gregory Strauss, profesor adjunto de la psicología y de la neurología en la universidad de UGA Franklin de artes y de ciencias

Financiado con $3 millones del instituto nacional de la salud mental, Strauss es investigador principal en un proyecto que cerco datos en UGA, la Universidad Northwestern y la universidad de Emory para evaluar métodos nuevos de la identificación del riesgo tales como phenotyping digital. El proyecto capitaliza en una tecnología ubicuast 21century.

“Pedimos que los participantes registren los vídeos en sus teléfonos móviles a lo largo del día, donde nos informan sobre lo que han estado haciendo y cómo han estado aserrando al hilo,” Strauss dijimos. “Entonces utilizamos algoritmos automatizados para tramitar la emoción en la cara y en la voz del participante para cuantificar síntomas negativos.”

Los vídeos se pueden también utilizar para el análisis léxico, determinando si ciertas palabras claves relacionadas con la emoción positiva están presentes o cómo es tangencial o incoherente el discurso pudo ser. Este la ayuda determina otros síntomas dominantes tales como desorganización del discurso o aún pensamientos suicidas.

“Creemos que estas variables phenotyping digitales pueden predecir riesgo de una manera mucho más sofisticada que qué podemos conseguir a través de las escalas de alimentación clínicas tradicionales,” Strauss dijeron.

El vídeo ha sido parte de largo de métodos usados en una fijación del laboratorio, requiriendo a menudo análisis cuidadoso, manual. Strauss y los colegas quieren automatizar el todo el proceso y moverlo al mundo real donde ocurren las emociones naturalmente.

“Estamos desarrollando un sistema de vigilancia del riesgo en el cual una persona joven podría utilizar algunas de estas dimensiones de vigilar su riesgo,” Strauss dijimos. “Si un teléfono podría ayudar a vigilar sus síntomas y a evitar que tengan que volver para las nuevas evaluaciones clínicas frecuentes, ése representa un nuevo nivel al usar la tecnología para la atención sanitaria mental.”

Este trabajo sobre la evaluación es parte de un programa más grande de la investigación en el laboratorio de Strauss ese los focos sobre la determinación de los mecanismos que son la base de síntomas negativos.

“Mi esperanza,” él dijo, “es que nuestras conclusión en mecanismos del cerebro destaparán los nuevos objetivos para el tratamiento, pues no hay actualmente medicaciones capaces efectivo de tratar síntomas negativos. Éste es uno de los retos más grandes del campo de la psiquiatría.”

Fuente: Universidad de Georgia