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Las diferencias de género en la manifestación de enfermedades llevan a una diagnosis y a un tratamiento más pobres en mujeres

El trabajo, publicado por el asiento de Esteve, revela que las diferencias de género en la manifestación de las enfermedades dan lugar a una diagnosis y a un tratamiento más pobres para las mujeres.

Las mujeres underdiagnosed en por lo menos 700 patologías según el medicina de Perspectiva de género en del libro (perspectiva de género en remedio), son coordinadas por la universidad del profesor de Alicante en el remedio preventivo y la salud pública María Teresa Ruiz Cantero, y publicadas por el Dr. Antonio Esteve Foundation.

Según lo declarado por María Teresa Ruiz Cantero, según conocimiento existente, podemos perseguir no más el modelo de “una talla única” basada en hombres, puesto que sus consecuencias se miden en retraso y desvíos en la diagnosis, polarización negativa de género en el tratamiento, y en el aumento en morbosidad y mortalidad evitables en mujeres. Como este trabajo revela, mayor retraso diagnóstico en mujeres que en hombres se ha determinado en por lo menos 700 enfermedades, con la única anomalía de la osteoporosis. Las estrategias nacionales establecidas deben considerar diferencias de género en síntomas y signos, según lo explicado por el profesor del UA.

Aunque varios estudios científicos concluyan que las mujeres que toman la medicación cardiovascular son 2 a 2,5 veces más probablemente de sufrir efectos secundarios y reacciones adversas que hombres en la misma droga, los profesionales de salud continúan utilizar las mismas dosis para los hombres y las mujeres. La polarización negativa diagnóstica también se ha mostrado en la administración de los ataques del corazón, con el cuidado de las mujeres que usaban la configuración masculina del síntoma, que puede llevar a los resultados del falso negativo. Éstos son apenas dos ejemplos de cómo la polarización negativa de género puede influenciar atención sanitaria, la educación médica y la investigación.

Fondo

El Dr. Antonio Esteve Foundation publica la serie de la monografía titulada el medicina de Perspectiva de género en (perspectiva de género en remedio), el primer libro que se ocupa de la experiencia de aplicar la perspectiva de género de varias especialidades médicas dentro de los campos de la atención sanitaria y de la investigación. La serie de la monografía es el resultado de una discusión de panel llevada a cabo en Barcelona en 2018, en la cual 24 profesionales abordaron esta entrega de diversas disciplinas, de enfermedades infecciosas, cardiovasculares y respiratorias a la nefrología y a la reumatología, pasando con hipercolesterolemia, pediatría y, ginecología y obstetricia.

La polarización negativa de género en atención sanitaria ocurre cuando la misma necesidad de la salud en hombres y mujeres genera mayor esfuerzo diagnóstico o terapéutico en un grupo en cuanto al otro, que puede contribuir a las desigualdades del género en salud. El concepto emergió en 1991 de un artículo en New England Journal del remedio. Allí, una diferencia de género importante fue descubierta en el funcionamiento de la angiografía coronaria en pacientes de los hospitales de Harvard y de New Haven debido a la enfermedad coronaria, que era mayor en hombres que en mujeres. Dado la suposición incorrecta de la igualdad entre los hombres y las mujeres en el curso de la enfermedad, la enfermedad no se nota a menudo en mujeres.

Alternativamente, se ha destacado el hecho de que las mujeres y los hombres tengan diversos perfiles de la salud pues son esencialmente diferentes en su biología. Por ejemplo, las mujeres etiqueta más a menudo como teniendo problemas de salud mental, pero si agregamos alcoholismo y suicidio a la depresión y a la ansiedad, la incidencia es similar en ambos grupos, dice a María Teresa Ruiz Cantero. Antes del descubrimiento de los píloros de Helicobacter como el agente causativo de la úlcera péptica, la incidencia en mujeres era probablemente más inferior que en hombres porque el riesgo fue asociado a las configuraciones masculinas tales como consumo de tabaco. El tabaco como riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica era también la razón de la diagnosis menos frecuente en mujeres, algo que se ha vencido con el funcionamiento de espirometrías.

De la misma manera, el underdiagnosis puede también ocurrir en hombres. Éste es el caso de la osteoporosis, que explica alrededor de un tercero de todos los casos aunque su frecuencia se asuma implícito para ser más alta en las mujeres debido a la menopausia. La polarización negativa de género en atención sanitaria, por lo tanto, también ocurre cuando las diferencias de género incorrectas en la expresión de enfermedades se asumen.

Así, según lo señalado por Ruiz Cantero, podemos encontrar diversos decorados: enfermedades con mayor incidencia en un grupo; enfermedades con diversa edad del inicio, de síntomas (tales como un ataque del corazón), de la reacción al tratamiento y al pronóstico en un grupo en cuanto al otro y de las enfermedades que afectan a solamente un grupo, tal como ésos asociados a la reproducción.

Según lo declarado por el profesor del UA, la perspectiva de género ofrece la información que nos ayuda a repensar porqué y cómo la polarización negativa de género puede llevar a una idea falsa de ciertas enfermedades, especialmente en mujeres, y por lo tanto influencie el proceso de la atención sanitaria, en el esfuerzo diagnóstico (atención sanitaria oportuna desigual del acceso, del retraso y el esperar del inicio de síntomas, los desvíos diagnósticos) y en el esfuerzo derivado (tipos de estrategias terapéuticas, consumo y gasto por género, y overprescription de terapias).

Fuente:

Asociación RUVID