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Un de dósis simple de la vacuna de la fiebre amarilla no ofrece inmunidad a largo plazo a los niños

La fiebre amarilla es una infección viral extendida por la diversa especie de mosquito y es abundante en 34 países en África y 13 en América latina. La infección puede ser asintomática e ir inadvertida o, por el contrario, él puede progresar rápidamente a la enfermedad severa con fiebre, dolor de cabeza, el dolor muscular, la náusea, vomitar y fatiga. El virus ataca las células de hígado, causando a menudo la ictericia de la cual la enfermedad consigue su nombre. La extracción de aire severa ocurre en 25 al 50% de casos, con niveles de la mortalidad observó 7 a 10 días después del inicio de síntomas.

Desde 2013, el WHO recomienda un de dósis simple de la vacuna para de siempre la protección. Esta recomendación se basa en prueba de la eficacia a largo plazo, in vitro y in vivo, establecida en adultos y niños durante 2 años de edad. Pero los datos sobre la eficacia a largo plazo de la vacunación primaria en niños están ausentes, a pesar de 9-12-month-olds que es los objetivos principales de la vacunación rutinaria en los países en los cuales la fiebre amarilla es endémica. A este respecto, el WHO recomendó la investigación en la persistencia a largo plazo de la inmunidad consultó por la vacunación en esta categoría de edad. Esta investigación fue realizada por José Enrique Mejía del centro de la unidad 1043 para la patofisiología de Toulouse Purpan en colaboración con Cristina Domingo del instituto de Robert Koch en Berlín, y los investigadores de los E.E.U.U., Ghana y Malí, con el apoyo de la confianza de Wellcome.

Su estudio verificado si todavía protegieran a los niños a quienes la vacuna fue administrada aproximadamente 9 meses de la edad varios años más tarde. Las personas estudiaron dos cohortes, una de Malí (587 niños) y la otra de Ghana (436 niños), en el cual los niveles de anticuerpos específicos al virus de fiebre amarilla habían sido medidos 4 semanas después de la vacunación. Entonces relanzaron la medición varios años más adelante, con conclusión de estudios anteriores permitiéndoles estimar que los niveles encima de 0,5 IU/ml deben proteger a niños contra la infección.

En la cohorte maliana, 4,5 años después de la vacunación, solamente la mitad de los niños continuó a los niveles actuales de anticuerpos encima de 0,5 IU/ml. Y el 19.3% presentaron los anticuerpos perceptibles pero en los niveles abajo de este umbral recomendado (<0.5 IU/ml). La proporción de niños seropositivos para estos anticuerpos era por lo tanto el 69.7% en comparación con el 96.7% enseguida después de la vacunación.

En la cohorte ghanesa, 2,5 años después de la vacunación, el solamente alrededor 30% de niños continuaron ser protegidos contra la infección y el 11.7% continuaron presentar los anticuerpos específicos pero en las concentraciones inferiores (<0.5 IU/ml). Cosiderándolo todo, los 39.4% de los niños eran considerados seropositivos en comparación con el 72.7% enseguida después de la vacunación.

Con independencia de las diferencias en eficacia vaccínea entre estos dos grupos, que podrían ser explicados por los factores étnicos y ambientales (urbanos/la población rural, la estacionalidad de la vacunación, la dieta, la exposición a otros agentes infecciosos, el etc.), los resultados en ambos casos muestran una caída sustancial - prácticamente por mitad - en los niveles de anticuerpos protectores en los años que siguen la vacunación, y cuáles predicen la ausencia de protección contra la infección para un gran número de niños.

Nuestros datos sugieren que un amplificador auxiliar pueda ser necesario cuando la 1ra vacunación se realiza en 9-12-month-olds, pero necesitaremos un conocimiento más exacto de la disminución de anticuerpos en un cierto plazo. La inmunidad que mantiene al virus durante niñez y en edad adulta es fundamental para obtener abrigo vaccíneo más allá del umbral del 80% de la población para prevenir el riesgo de epidemia.”

José Enrique Mejía

Source:
Journal reference:

Domingo, C. et al. (2019) Long-term immunity against yellow fever in children vaccinated during infancy: a longitudinal cohort study. The Lancet Infectious Diseases. doi.org/10.1016/S1473-3099(19)30323-8.