Los pacientes de la leucemia trataron con el medicamento para el cáncer común han aumentado el riesgo de paro cardíaco

Los pacientes con leucemia linfoblástica aguda (ALL) o la leucemia mieloide aguda (AML) que se tratan con anthracyclines están en un riesgo aumentado de paro cardíaco; lo más a menudo posible en el plazo de un año de exposición al tratamiento de quimioterapia, según un nuevo estudio llevado por los investigadores en el remedio de Penn.

Para ayudar a determinar el riesgo de un paciente para el paro cardíaco que seguía el tratamiento, los investigadores desarrollaron una muesca del riesgo basada en variables clínicas y echographic, incluyendo la fracción ventricular izquierda de la eyección (cuánta sangre el LV bombea fuera con cada contracción), la deformación del miocardio, y la dosis acumulativa del tratamiento. Los oncólogos, los autores dicen, pueden utilizar el sistema de sonorización para clasificar a pacientes mientras que ciclón o de alto riesgo para el paro cardíaco y después adaptan sus planes del tratamiento por consiguiente. El modelo de la muesca del riesgo y los resultados del estudio fueron publicados hoy en JACC: CardioOncology.

Mientras que somos más efectivos en tratar el cáncer, las tasas de supervivencia perfeccionadas han ayudado a desenmascarar el impacto cardiotóxico de algunas de las terapias mas comunes del cáncer. Nuestra esperanza, en crear este sistema de la muesca del riesgo, es ayudar a clínicos a determinar a pacientes con el riesgo más alto para el daño cardiaco potencial, así que pueden vigilan más de cerca a los pacientes vía una aproximación multidisciplinaria.”

Marielle Scherrer-Crosbie, Doctor en Medicina, doctorado, el autor correspondiente del estudio, director del laboratorio cardiaco del ultrasonido y profesor de remedio cardiovascular en la Facultad de Medicina de Perelman en la Universidad de Pensilvania

Durante la última década, la incidencia de la leucemia aguda en los Estados Unidos ha aumentado constantemente. Avance en el tratamiento durante ese tiempo, sin embargo, han llevado a la supervivencia drástico perfeccionada, con las tasas de mortalidad cayendo cerca el un por ciento cada año a partir de 2006 a 2015. Antracyclines sigue siendo una terapia estándar para la leucemia aguda, y se entregan como altas dosis durante un período muy corto del tiempo; un horario del tratamiento que aumenta toxicidad. Mientras que los pacientes encontrados investigación anterior con las malignidades hematológicas (el cáncer que comienza en tejidos de sangre-formación) tenían los índices más altos de paro cardíaco sintomático, hay pruebas limitadas en los comorbidities en pacientes adultos con leucemia aguda y poco se sabe sobre la estratificación de la incidencia y del riesgo del paro cardíaco sintomático en esta población.

En este estudio, los investigadores analizaban datos de 450 pacientes con TODOS (cuando la médula hace demasiados linfocitos, tipo de glóbulo blanco) o AML (cuando la médula hace el myeloblasts- anormal; un tipo de célula de sangre blanca; glóbulos rojos, o plaquetas). De los pacientes estudiados, el 40, o cerca de 9 por ciento, desarrolló paro cardíaco sintomático. Los pacientes, por término medio, desarrollaron paro cardíaco 10 meses que seguían la exposición al tratamiento. Los pacientes con AML hicieron una incidencia más alta del paro cardíaco comparar a los pacientes con TODOS.

Los investigadores entonces desarrollaron una muesca del riesgo, que colocó a partir de la 0 a 21, sobre la base de seis clínico variables relevantes y de la deformación del miocardio; una dimensión de deformación en los músculos cardíacos que se pueden calcular por la ecocardiografía. Las personas destinaron puntos a cada uno de las variables: una deformación longitudinal global de la línea de fondo del mayor de -15 por ciento (6 puntos); fracción de la eyección del LV de la línea de fondo del menos de 50 por ciento, enfermedad cardíaca preexistente, AML (4 puntos por cada uno); dosis acumulativa del anthracycline de mayor o igual 250 mg/m (2 puntos) y de más viejo de 60 años de edad (1 punto).

Dividieron a los pacientes en tres subgrupos basados en sus muescas del riesgo: inferior (0 a 6), moderado (7 a 13) y alto (14 a 21). Clasificaron a la mayoría de los pacientes (318) como poco arriesgada, mientras que 112 eran considerados moderados y 20 clasificados como de alto riesgo para el paro cardíaco. Las personas encontraron que el 65 por ciento de pacientes clasificados como paro cardíaco desarrollado de alto riesgo, mientras que lo hizo el solamente 1 por ciento de los pacientes en el grupo poco arriesgado.

“Mientras que esto es un paso importante hacia determinar el riesgo paciente para el paro cardíaco, los estudios adicionales son necesarios determinar la eficacia de tal muesca del riesgo en práctica clínica,” dijo al autor importante Yu Kang, Doctor en Medicina, doctorado, profesor investigador postdoctoral del estudio en Penn.