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La obesidad puede desafiar tentativas de reducir emisiones artificiales del dióxido de carbono

Un nuevo análisis sugiere que la talla de carrocería media cada vez mayor de la gente en la tierra, además de la población de mundo creciente pueda desafiar más lejos tentativas de reducir emisiones artificiales del dióxido de carbono, según un papel publicado en línea en obesidad, el gorrón del buque insignia de la sociedad de la obesidad.

Todos los organismos oxígeno-relacionados en el planeta producen el dióxido de carbono como resultado de los procesos metabólicos necesarios sostener vida. La producción total del dióxido de carbono de cualquier especie se conecta a la tasa metabólica media, a la talla de carrocería media y al número total de individuos de la especie.

La gente con obesidad tiene mayor producción del dióxido de carbono del metabolismo oxidativo que individuos con el peso normal. También, el mantenimiento de mayores pesos corporales requiere más comida y bebe para ser producido y para ser transportado a los consumidores. Semejantemente, el transporte de una gente más pesada se asocia al consumo creciente de combustibles fósiles. Esto da lugar a las emisiones adicionales del dióxido de carbono relacionadas con los procesos de la producción alimentaria y del transporte. Global, la obesidad era estimada para contribuir a un repuesto 700 megatones de emisiones del dióxido de carbono por año o el cerca de 1,6 por ciento de todas las emisiones artificiales.

Los autores acentúan que es crítico importante que esta nueva información no lleva a más estigmatización del peso. La gente con obesidad sufre ya de actitudes y de la discriminación negativas, y los estudios numerosos han documentado varios estereotipos frecuentes.

Este estudio clarifica que pagamos un precio escarpado hacerlo difícil llegar hasta el cuidado para la obesidad. No sólo la obesidad afecta a la salud de los individuos que la tienen, obesidad no tratada pudo también contribuir a los aspectos medioambientales.”

Ted Kyle, RPh, MBA, fundador de ConscienHealth, que no estuvo implicado en la investigación

La actividad física también se asocia a mucho más dióxido de carbono que es producido comparado con descanso, pero nadie pensará nunca en la gente de tachadura que ejercita para tener un efecto negativo sobre el ambiente, según Boyd Swinburn, MB ChB, FRACP, Doctor en Medicina, FNZCPHM, en la escuela de la salud de la población en la universidad de Auckland en Nueva Zelanda. Swinburn escribió un comentario en el papel.

“Nuestro análisis sugiere ese, además de efectos beneficiosos sobre morbosidad, mortalidad, y los costos de la atención sanitaria, la obesidad de manejo puede afectar favorable al ambiente también,” dijo a Faidon Magkos, del departamento de la nutrición, del ejercicio y de deportes en la universidad de Copenhague en Dinamarca. “Esto tiene implicaciones importantes para todo el ésos implicados en la administración de la obesidad.” Magkos es el autor correspondiente del papel.

Para fijar el impacto de la obesidad en el ambiente, los investigadores utilizaron las definiciones estándar de la obesidad (índice de masa corporal de mayor o igual 30 kg/m)2 y peso normal (índice de masa corporal de menos de 25). Los cálculos fueron hechos de la emisión extra de los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, y óxido nitroso) del metabolismo oxidativo creciente, la producción alimentaria y el consumo creciente y el combustible creciente usado para transportar el mayor peso corporal de gente con obesidad.

Comparado con un individuo con el peso normal, los investigadores encontraron que un individuo con obesidad produce un repuesto 81 kg/y de las emisiones del dióxido de carbono de un metabolismo más alto, un repuesto 593 kg/y de las emisiones del dióxido de carbono del mayor consumo de la comida y de la bebida y un repuesto 476 kg/y de las emisiones del dióxido de carbono del vehículo y del transporte aéreo. Total, la obesidad se asocia el aproximadamente 20 por ciento a mayores emisiones de gases de efecto invernadero cuando está comparada a la gente con el peso normal.

Los “datos de la armonización de la epidemiología (regímenes de la incidencia de la obesidad), de la fisiología (admisión y gasto de la energía total) y de la ciencia ambiental (emisiones del dióxido de carbono de diferentes fuentes) no son una tarea directa, y nosotros acentúan que nuestros presupuestos no están pensados para ser exactos, pero sean bastante bastante razonables,” dijo a Magkos.

En el comentario que acompañaba el papel, Swinburn dijo que los presupuestos agregan la información valiosa a la literatura cada vez mayor que examina el nexo entre la obesidad y el cambio de clima. Él agregó, “mientras que la contribución de la obesidad a las emisiones de gases de efecto invernadero es pequeña, actuando en los impulsores subyacentes de ellos que ambos son de importancia suprema.”