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El estudio podía llevar a la prueba clínica de la siguiente-generación para la pérdida de oído ocultada

Un par de biomarkers de la función del cerebro -- uno que representa “esfuerzo que escucha,” y otro esa capacidad de las dimensiones de tramitar cambios del rapid en frecuencias -- puede ayudar a explicar porqué una persona con la audiencia normal puede luchar para seguir conversaciones en ambientes ruidosos, según un nuevo estudio llevado por los investigadores del aro y del oído de Massachusetts. Semana en línea publicada en el eLife del gorrón científico, el estudio podría informar al diseño la prueba clínica de la siguiente-generación para la pérdida de oído ocultada, una condición que no se puede medir actualmente usando exámenes estándar de la audiencia.

Entre el uso creciente de dispositivos que escuchan personales o el simple hecho de que el mundo es un lugar mucho más ruidoso que era, los pacientes están denunciando ya desde Edad Media que están luchando para seguir conversaciones en el lugar de trabajo y en las fijaciones sociales, donde otras personas también están hablando en el fondo. La prueba clínica actual no puede tomar qué está saliendo mal con este problema muy común.

Estudio mayor autor Daniel B. Polley, doctorado, director del centro de investigación del zumbido de Lauer en el aro y el oído de Massachusetts y profesor adjunto de la cirugía del Culata de cilindro-Cuello de la otorrinolaringología en la Facultad de Medicina de Harvard

Nuestro estudio fue impulsado por un deseo de desarrollar nuevos tipos de pruebas. Nuestro trabajo muestra que eso esfuerzo cognoscitivo la medición además de los escenarios iniciales del tramitación de los nervios en el cerebro puede explicar cómo los pacientes pueden separar un locutor de una muchedumbre.

Lleve el estudio Aravindakshan Parthasarathy autor, el doctorado, un investigador en los laboratorios de Eaton-Peabody en el aro de Massachusetts y el oído

La pérdida de oído afecta a 48 millones de americanos estimados y se puede causar por la exposición de ruido, el envejecimiento y otros factores. La pérdida de oído se presenta típicamente de daño a las células sensoriales del oido interno (la cóclea), que convierten sonidos en señales eléctricas, y/o de las fibras de nervio auditivo que transmiten esas señales al cerebro. Es diagnosticada tradicionalmente por la elevación en el nivel de sonido más débil requerido oír un tono abreviado, según lo revelado en un audiograma, la prueba del patrón oro de la sensibilidad de la audiencia.

La pérdida de oído ocultada, por otra parte, refiere a las dificultades que escuchan que van desapercibidas por los audiogramas convencionales y se piensan para presentarse de conectividad y de la comunicación anormales de las células nerviosas en el cerebro y el oído, no en las células sensoriales que convierten inicialmente ondas acústicas en señales electroquímicas. Las pruebas de audiencia convencionales no fueron diseñadas para descubrir estos cambios de los nervios que interfieren con nuestra capacidad de tramitar sonidos en más ruidosamente, niveles más conversacionales.

En el parte del eLife, los autores del estudio primero revisaron más de 100.000 archivos pacientes durante un período de 16 años, encontrando ese aproximadamente 1 en 10 de estos pacientes que visitaron la clínica de la audiología en el aro y el oído de Massachusetts presentados con denuncias de la dificultad de la audiencia, con todo la prueba auditiva reveló que tenían audiogramas normales.

Motivado para desarrollar los biomarkers objetivos que pudieron explicar éstos las denuncias “ocultadas” de la audiencia, los autores del estudio desarrollaron dos equipos de pruebas. Las señales eléctricas primero medidas de EEG de la superficie del canal de oído de capturar como de bien los primeros tiempos del sonido que tramitaban en el cerebro eran fluctuaciones sutiles pero rápidas de la codificación en ondas acústicas. Los cristales especializados usados segunda prueba para medir cambios en diámetro del alumno pues los temas se centraron su atención en un locutor mientras que otros farfullaron en el fondo. Los cambios anteriores de las demostraciones de la investigación de tamaño del alumno pueden reflejar la cantidad de esfuerzo cognoscitivo disparada en una tarea.

Entonces reclutaron 23 jovenes o temas de mediana edad con la audiencia clínico normal para experimentar las pruebas. Como se esperaba, su capacidad de seguir una conversación con otras que hablaban en el fondo varió extensamente a pesar de tener una cuenta limpia de la salud de la audiencia. Combinando sus dimensiones del canal de oído EEG con los cambios en diámetro del alumno, podrían determinar qué temas lucharon para seguir discurso en ruido y qué temas podrían ace la prueba. Estos resultados animan a los autores, considerando que los audiogramas convencionales no podrían explicar ninguno de estos diferencias del funcionamiento.

El “discurso es uno de los sonidos más complejos de los cuales necesitamos tener sentido,” el Dr. Polley dijo. “. “Si nuestra capacidad de conversar en fijaciones sociales es parte de nuestra salud de la audiencia, después las pruebas se utilizan que tienen que ir más allá de los primeros escenarios de la audiencia y medir más directamente el tramitación auditivo en el cerebro.”

Source:
Journal reference:

Parthasarathy, A. et al. (2020) Bottom-up and top-down neural signatures of disordered multi-talker speech perception in adults with normal hearing. eLife. doi.org/10.7554/eLife.51419