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El consumo inferior de la fruta y verdura, las grasas de cuerpo crecientes se asoció a desordenes de ansiedad

La nueva investigación del estudio longitudinal canadiense sobre el envejecimiento muestra que los adultos que tienen admisiones inferiores de la fruta y verdura tener una probabilidad más alta del diagnóstico con un desorden de ansiedad.

“Para los que consumieron menos de 3 fuentes de las frutas y verduras diarias, había por lo menos en probabilidades más altas del 24% de la diagnosis del desorden de ansiedad,” dice el guía Karen Davison del estudio, el miembro del profesorado de la ciencia de la salud, el director del laboratorio de la informática de la nutrición en la universidad politécnica de Kwantlen, (KPU) y a la persona norteamericana del grupo de investigación de la atención primaria.

Esto puede también explicar en parte las conclusión asociadas a dimensiones de la composición de la carrocería. Como niveles de grasa de cuerpo entero crecientes más allá del 36%, la probabilidad del desorden de ansiedad fue aumentada en más el de 70%.”

Jose Mora-Almanza, co-autor, interno de Mitacs Globalink que trabajó con el estudio en KPU

Las “grasas de cuerpo crecientes se pueden conectar a la mayor inflamación. La investigación emergente sugiere que algunos desordenes de ansiedad se pueden conectar a la inflamación,” dice a Davison.

Otro descompone en factores asociado con desordenes de ansiedad entre mediados de-edad y más viejos canadienses

Además de dimensiones de la composición de la dieta y de la carrocería, la incidencia de los desordenes de ansiedad también difirió por género, estado civil, renta, estado inmigrante y varios problemas de salud.

Uno en nueve mujeres tenía un desorden de ansiedad comparado a uno en quince hombres.

“Nuestras conclusión están de acuerdo con la investigación anterior que también ha indicado que las mujeres son más vulnerables a los desordenes de ansiedad que hombres,” dice al co-autor Karen Kobayashi, profesor en el departamento de la sociología y afiliado de la investigación en el instituto en el envejecimiento y la salud de por vida en la universidad de Victoria.

La incidencia de los desordenes de ansiedad entre los que habían sido siempre únicos (13,9%) era mucho más alta que entre las que vivían con un socio (7,8%). Aproximadamente uno en cinco demandados con ingresos domésticos bajo $20.000 por año tenía desordenes de ansiedad, la incidencia más que doble de sus pares más ricos.

“Nos no sorprendieron encontrar que ésos en pobreza tenían una tan alta incidencia de los desordenes de ansiedad; luchando para permitir fundamentos tales como comida y conteniendo causa la tensión implacable y es intrínsecamente ansiedad que induce,” dice las tenazas de Hongmei del co-autor, profesor adjunto del trabajo social en la universidad de MacEwan en Edmonton.

Individuos con tres o más condiciones de salud tenía cinco veces la incidencia de los desordenes de ansiedad con respecto a ésas sin las condiciones crónicas (16,4% comparado con el 3%). Ésos en dolor crónico tenían doble la incidencia de los desordenes de ansiedad en comparaciones a los que estaban libres de dolor.

El “dolor crónico y las condiciones de salud múltiples hacen vida muy imprevisible y pueden ser el producir de la ansiedad. Uno nunca sabe si los problemas de salud interferirán con el trabajo o las responsabilidades de la familia y muchas actividades hace más desafiadora y que toma tiempo,” dice al co-autor Shen (Lamson) Lin, estudiante doctoral en la universidad de la facultad del Factor-Inwentash de Toronto del trabajo social (FIFSW).

Los inmigrantes a Canadá tenían una incidencia más inferior de los desordenes de ansiedad comparados a sus pares nacidos en Canadá (6,4% comparado con 9,3%).

Los “inmigrantes pueden hacer frente a una miríada de los retos asociados al restablecimiento en un nuevo país, incluyendo barreras linguísticas, la pobreza, dificultades en conseguir aptitudes apoyo social a reconocido, y limitado, así que parece contratirante-intuitivo que deben tener una probabilidad más inferior de los desordenes de ansiedad que eso nacida en Canadá. Puede ser que los inmigrantes potenciales con desordenes de ansiedad encontraran los retos del cambio de posición también el ansiedad-inducir y por lo tanto no elegirían inmigrar, tan allí es una “autoselección” para ésos con una ansiedad más inferior,” dice el autor mayor, Esme Completo-THOMSON, el profesor en FIFSW y al director del instituto para el curso y el envejecimiento de la vida. Completo-THOMSON también cruz-se designa al departamento del remedio de la familia y de comunidad y a la facultad de oficio de enfermera.

Las personas de estudio analizaban datos del estudio longitudinal canadiense en el envejecimiento que incluyó 26.991 hombres y mujeres entre las edades de 45 y 85. El artículo fue publicado esta semana en el gorrón internacional de la investigación ambiental y de la salud pública.

Una limitación importante del estudio era que la evaluación de los desordenes de ansiedad fue basada sobre la uno mismo-información de un diagnóstico médico. Los autores también conducto los análisis multivariantes que tenían en cuenta el uso de un médico de cabecera en el último año de dirigir la posibilidad de subinformación de los desordenes de ansiedad entre los que visitaron raramente a profesionales de salud. Este ajuste no fue encontrado para cambiar substancialmente las asociaciones discutidas arriba.

“Se estima que el 10% de la población global sufrirán de los desordenes de ansiedad que son una causa de cabeza de la incapacidad” dicen que Karen Davison “nuestras conclusión sugiere que las aproximaciones completas que apuntan comportamientos de la salud, incluyendo dieta, así como los factores sociales, tales como estado económico, puedan ayudar a disminuir la carga de los desordenes de ansiedad entre adultos de mediana edad y más viejos, incluyendo inmigrantes.”

Source:
Journal reference:

Davison, K.M., et al. (2020) Nutritional Factors, Physical Health and Immigrant Status Are Associated with Anxiety Disorders among Middle-Aged and Older Adults: Findings from Baseline Data of The Canadian Longitudinal Study on Aging (CLSA). International Journal of Environmental Research and Public Health. doi.org/10.3390/ijerph17051493.