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Los investigadores de Penn determinan el impulsor genético de la enfermedad del Charcot-Marie-Diente

Las mutaciones heredadas en un gen que mantiene las células nerviosas intactas fueron mostradas, por primera vez, para ser un impulsor de una neuropatía conocida como enfermedad (CMT) del Charcot-Marie-Diente. Esto que encuentra se detalla en un estudio llevado por los investigadores en la Facultad de Medicina de Perelman en la Universidad de Pensilvania, que publicó en genética® de la neurología, un Diario Oficial de la academia americana de neurología.

Las conclusión, gracias a los hermanos trataron en Penn desde el finales de los 80, presentan un retrato más sin obstrucción de los apuntalamientos genéticos de la enfermedad que podrían informar al revelado terapias génicas para corregirlo.

Las mutaciones en el gen conocido como dystonin (DST) agregan a un filete cada vez mayor de los funcionamientos incorrectos encontrados para causar su tipo de CMT, conocido como CMT2, que es definido por la baja de las fibras de nervio, o axones, en las células nerviosas periféricas. Los investigadores también mostraron que estas mutaciones afectan a dos isoforms dominantes de la proteína, BPAG1-a2 y BPAG1-b2, que están implicados en la función de la fibra de nervio. Las mutaciones en otros isoforms de la misma proteína fueron atadas previamente a una enfermedad de la piel que ampollaba.

Neuropathies es campo común, ocurriendo por la mitad casi de todos los pacientes diabéticos, mientras que los neuropathies hereditarios afectan a casi uno de gente de 2,000. CMT es un desorden neurodegenerative debilitante que golpea generalmente en la segunda o tercera década de vida, y deja a pacientes con entumecimiento y la debilidad en las manos y los pies, entre otras condiciones neurológico-relacionadas.

Hay más de 100 mutaciones encontradas para ser asociado a CMT, con probable mucho más ahí fuera. Los últimos estudios de los investigadores de Penn han determinado algunas de estas mutaciones estudiando a los pacientes tratados en el remedio de Penn.

Nos determinan para completar los espacios en blanco de este rompecabezas gigante. Este último papel es solamente uno de muchos ejemplos de donde las rupturas han suceso entre los pacientes y los doctores en Penn y el apoyo de diversas organizaciones e instituciones traerlo todo junto.”

Steven S. Scherer, Doctor en Medicina, doctorado, autor mayor, profesor de la neurología

Los investigadores aplicaron el exome entero que ordenaba para analizar más de 30 millones de pares bajos de DNA que codifican las 20.000 proteínas en seres humanos. Examinando a tres hermanos--dos afectados y uno inafectado--los investigadores podían deducir la base genética de las mutaciones que hicieron a los dos hermanos ser afectadas.

Retrocedido por un modelo del ratón de los estudios del pasado que mostraban un papel del dystonin en neuropathies, los investigadores determinaron dos mutaciones recesivas en el gen de DST, cada uno recibido de un padre biológico, como el culpable. Junto, las dos mutaciones en los hermanos afectados rompen BPAG1-a2 y BPAG1-b2 los isoforms, los investigadores encontrados, que debilitaron su salud axonal. El gen de DST da lugar a las proteínas que regulan la organización y la estabilidad de la red del microtubule de neuronas sensoriales para permitir transporte de diverso material celular a lo largo de las fibras de nervio.

“Hemos colaborado con esta familia por 30 años, y ahora finalmente tenemos una respuesta,” Scherer dijo, “y la respuesta era una nueva causa genética de la neuropatía.”

Las conclusión pusieron los pasos del campo más cercano a desarrollar la nueva terapéutica apuntada así como las terapias génicas de CMT diseñaron reemplazar los genes faltantes o las mutaciones correctas que impulsaban la enfermedad. Las juicios clínicas para investigar estas últimas mutaciones y otras no son lejanas lejos en el futuro, los investigadores creen, determinado en una institución como Penn, que es casero a la segundo mayor clínica para los pacientes de CMT en el país y bien sabido para su programa de la terapia génica.

“Somos en la era donde están posibles los tratamientos para las enfermedades genéticas,” Scherer dijimos. “Este hermano y hermana se ponen de pie para beneficiarse de esa aproximación porque conocemos el gen que falta, y si podríamos reemplazarlo, que debe por lo menos prevenir su progresión.”

Source:
Journal reference:

Motley, W.W., et al. (2020) Isoform-specific loss of dystonin causes hereditary motor and sensory neuropathy. Neurology Genetics. doi.org/10.1212/NXG.0000000000000496.