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Las cuentas de muerte no pueden transportar los efectos verdaderos de la mortalidad de COVID-19

Más de 200.000 personas en los E.E.U.U. han muerto de COVID-19. Algunos sostienen que la estadística es inexacto debido a las inconsistencias en cómo se están denunciando las muertes.

Pero los investigadores de la universidad de la Florida del sur demandan que incluso si esas muertes se han medido correctamente, el número no transporta completo los efectos verdaderos de la mortalidad de COVID-19.

Un estudio publicado en el gorrón de la salud pública encuentra que para cada persona en los E.E.U.U. que murieron después de contratar COVID-19, un promedio de casi 10 años de vida había sido perdido.

La reclamación “años de los investigadores de la vida perdidos” es una dimensión más profunda que cuenta de muerte puesto que explica las edades del difunto.

La herramienta es de uso frecuente determinar los efectos de la enfermedad, del abuso de droga y del suicidio no-transmisibles. Creen que los “años de vida perdidos” son especialmente apropiados dados el alcance de las edades en las cuales los individuos han muerto de COVID-19.

Mientras que las cuentas de muerte son una dimensión inicial vital del fragmento de la mortalidad COVID-19, no ofrecen la información con respecto al perfil de la edad de los que murieron. Por el contrario, los años de vida perdidos nos informan el fragmento al cual las muertes están ocurriendo a través de los grupos de la misma edad y pueden potencialmente ayudar a proveedores de asistencia sanitaria y a responsables políticos mejor a apuntar las reacciones clínicas y gubernamentales para reducir el número de muertes.”

Troy Quast, autor importante y profesor, economía de la salud, universidad de la salud pública, universidad del estudio de la Florida del sur

Quast y su equipo de investigación obtuvieron los datos de los centros para el control y prevención de enfermedades que denuncian cuentas de muerte COVID-19 por el sexo, la edad y el estado. El estudio se centró en los datos del 1 de febrero al 11 de julio, durante los cuales había habido áspero 130.000 muertes COVID-19 denunciadas.

Entonces compararon las edades en la muerte a las esperanzas de vida por edad y género de la administración de Seguridad Social de los E.E.U.U. y a los datos de la población de la Oficina de Censos de los E.E.U.U.

Al tomar en cuenta esos factores, calculaban que COVID-19 había causado 1,2 millones de años de vida perdidos durante ese calendario. Mientras que el análisis revistió solamente el período hasta mediados de julio, si las últimas tendencias fueran haber continuado, que figuran a este punto se acercarían a 2 millones.

El casi 80 por ciento de muertes por toda la nación ocurrió entre las edades 65 de la gente y más viejo. Por lo tanto, las áreas geográficas con una población más joven tenían más años de perdida vida debido a COVID-19. Por ejemplo, una sexta parte de los años de la nación de vida perdidos se atribuye a New York City, el entonces-epicentro del brote.

Otro factor importante es dolencias preexistentes. Los varones hacen generalmente dolencias más preexistentes que a hembras y explicarlas el áspero 55 por ciento de muertes atribuidas a COVID-19.

Investigadores ajustados según el índice más alto de condiciones preexistentes entre los decedents COVID-19 reduciendo esperanza de vida prevista por el 25 por ciento.

La medición de las muertes COVID-19 ha sido difícil debido a desarrollar las consideraciones diagnósticas, los apremios de prueba del abastecimiento y las incertidumbres que ocurren en Unidades de Cuidados Intensivos sobrecargadas.

Quast dice que es vital continuar el vigilar de años de perdida vida debido a COVID-19 ayudar a los responsables políticos y a los proveedores de asistencia sanitaria mejor a entender el fragmento del brote.

Source:
Journal reference:

Quast, T., et al. (2020) Years of life lost associated with COVID-19 deaths in the United States. Journal of Public Health. doi.org/10.1093/pubmed/fdaa159.