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¿Son las medicaciones COVID-19 seguras en embarazo?

La mayoría de las medicaciones que eran probadas hoy en las juicios clínicas para el tratamiento de la enfermedad 2019 (COVID-19) del coronavirus repurposed de otras indicaciones. Éstos no se prueban típicamente en mujeres embarazadas. Un nuevo estudio, publicado en el gorrón PLOS UNO, resume qué se sabe sobre el seguro de estas drogas en este grupo.

Fondo

Las mujeres embarazadas con COVID-19 están en un riesgo más alto para la hospitalización, la admisión (ICU) de la Unidad de Cuidados Intensivos y la ventilación mecánica, comparadas a sus pares no embarazadas, según los centros para el control y prevención de enfermedades de los E.E.U.U. (CDC). Un estudio del multi-continente de la asociación del mundo del grupo de trabajo perinatal del remedio en COVID-19 denunció el riesgo de admisión de ICU para ser el 11%, y la mortalidad 0,8%, en este grupo.

Las mujeres embarazadas no son siempre elegibles para las vacunas COVID-19 debido a la ausencia de datos de ensayo, aunque varios partes han confirmado el seguro y la eficacia de esta intervención. Semejantemente, las medicaciones tales como dexamethasone, los interferones, la heparina, el hydroxychloroquine y el azithromycin están experimentando las juicios clínicas para el uso en COVID-19.

Las entregas que perturban incluyen un riesgo más alto de la fisura del paladar con uso del dexamethasone en embarazo temprano en algunos más viejos estudios; nacimiento prematuro con uso esteroide; y problemas múltiples incluyendo las anomalías congénitas importantes, incremento fetal reducido, o insuficiencia renal, con el uso de angiotensina-convertir los inhibidores enzimáticos (ACE), y a los moldes del receptor de la angiotensina (ARBs).

Así, sigue habiendo los datos sobre su uso en embarazo con COVID-19 ser evaluado. Éste es el foco de este papel.

Detalles del estudio

Las mujeres vinieron de un estudio sobre la base de la población llamado la cohorte del embarazo de Quebec. Todos habían entregado un semifallo y tenían un nacimiento. Había sobre 231.000 mujeres en conjunto.

Las medicaciones usadas sobre una base del paciente no internado fueron fijadas, así como el período de la gestación a la hora de uso, y del uso de cualquier combinación de medicaciones.

Los investigadores clasificaron la cohorte en cuatro grupos del caja-mando para analizar los efectos de la exposición de la medicación en embarazo sobre resultados tales como nacimiento prematuro, peso de nacimiento, (LBW) pequeños inferiores para la edad gestacional (SGA), y las anomalías congénitas importantes.

Los investigadores intentaron excluir factores de la confusión tales como urbano comparado con la zona rural, los comorbidities, las drogas o el otro uso adictivo de la substancia, el uso del ácido fólico, la historia anterior del embarazo, la asistencia médica durante embarazo, y otras medicaciones en embarazo.

Otras enfermedades que podrían pedir las mismas medicaciones también fueron determinadas, por ejemplo malaria, lupus, artritis, condiciones trombóticas, desordenes del aparato digestivo, infecciones de vías urinarias y virus de inmunodeficiencia humana (HIV).

¿Cuáles eran las conclusión?

De las más de 230.000 mujeres embarazadas en el estudio, sobre 8.000 fueron tratados con una de las drogas ahora que eran utilizadas en el tratamiento de COVID-19. Con mucho, el número más grande había sido expuesto al azithromycin, en ~6.000, y a 1.400 a la anticoagulación.

Sobre 200 había tomado el oseltamivir antivirus, y casi el mismo número recibió la cloroquina. Más que cientos por cada uno hydroxychloroquine, dexamethasone, y medicaciones recibidos tenidos del VIH.

Menos de cincuenta por cada uno tenidos expuesto a los interferones, o al ARBs losartan y telmisartan.

Los que utilizaron estas medicaciones eran más probables estar en asistencia social, en altas dosis del ácido fólico, y tener la tensión arterial, el asma o diabetes alta. Utilizaron generalmente más servicios de la atención sanitaria.

Resultados del embarazo

El lanzamiento prematuro ocurrió en 6,5% (o sobre 15.000) embarazos. El riesgo ajustado con dexamethasone o las medicaciones del VIH era sobre doble el riesgo y el 60% de la línea de fondo más arriba en ésos en los anticoagulantes.

Los cerca de 5% de niños eran LBW, con las medicaciones del VIH empujando el riesgo hacia arriba por el doblez 2,5, mientras que los anticoagulantes fueron asociados a un riesgo más alto del 72%. Las medicaciones del VIH eran también responsables de un riesgo más alto de 2,6 dobleces del SGA, que ocurrió en un décimo de embarazos.

Las anomalías importantes ocurrieron hacia adentro apenas sobre décimas de los bebés expuestos a estas drogas en el primer trimestre. Éstos fueron asociados en gran parte al uso del dexamethasone (un riesgo más alto del 66%). Los defectos mas comunes eran los de los sistemas musculoesqueléticos y circulatorios. Las malformaciones respiratorias y del aparato digestivo también fueron determinadas. Como se esperaba, las hendiduras orofaciales no fueron asociadas a uso del dexamethasone.

Las anomalías musculoesqueléticas también fueron encontradas para ocurrir encima de nivel de la línea de fondo con hydroxychloroquine, azithromycin, medicaciones del VIH, y anticoagulantes.  Una incidencia marcado más alta de defectos cardiovasculares fue asociada a estas drogas, a excepción del azithromycin, que mostró un aumento más pequeño en riesgo.  

¿Cuáles son las implicaciones?

El estudio muestra riesgos definidos de resultados adversos del embarazo con las drogas específicas ahora que son utilizadas para tratar COVID-19. Esto incluye medicación del VIH y riesgos heparina-asociados de nacimiento prematuro, de LBW y de SGA.

El uso de la heparina se ha asociado a muerte fetal, a anomalías y a precocidad en un estudio anterior. El estudio actual denunció LBW y precocidad, pero estas conclusión no son corroboradas por un estudio israelí reciente. Sin embargo, estes último no pudieron explicar los efectos de la hipertensión o de la diabetes gestacional, así como para las condiciones para las cuales la heparina fue utilizada. Además, el uso del tabaco y del alcohol no fue compensado en ese estudio.

La literatura existente está de acuerdo con el riesgo de nacimiento prematuro asociado al uso de las medicaciones del VIH (indinavir, lopinavir/ritonavir, raltegravir y saquinavir) en embarazo. Los anticoagulantes también se asocian a un aumento amplio en el riesgo de malformaciones, en segundo lugar solamente al dexamethasone en la amplia gama de defectos.

El uso de Dexamethasone aumentó el riesgo de nacimiento y de defectos de nacimiento prematuros. La asociación con precocidad se ha denunciado en un estudio anterior en las mujeres que eran tratadas con esta droga para la artritis reumatoide. Lo mismo es el caso con la incidencia de las anomalías del nacimiento en los fetos expuestos a la droga en embarazo temprano.

Asombrosamente, el azithromycin también se conecta a un riesgo más alto de anomalías congénitas. Esto es confirmada por un estudio usando la base de datos clínica BRITÁNICA de la transmisión de datos de la investigación de la práctica en el uso del macrólido, mostrando el riesgo para estar presente con el uso de la eritromicina y del clarithromycin también. Un estudio sueco muestra las anomalías cardiovasculares que se aumentarán después de la exposición a la eritromicina en embarazo.

El estudio tentativa ajustar las conclusión para que haya factores sabidos que podrían explicar cambios en los resultados. Por otra parte, todas las mujeres pertenecen a la misma población, tenían seguro médico idéntico, y el mismo nivel de disponibilidad de la atención sanitaria.

Los datos sobre uso sin receta de la droga (de OTC) faltan, pero éste incluye normalmente solamente ibuprofen y acetaminophen, o el ácido fólico. Una limitación de este estudio es que la incidencia de los defectos de nacimiento es relativamente alta, aunque similar en todos los grupos de la comparación, afectando al generalizability de las conclusión del estudio.

Aunque estas medicaciones disponibles se estén considerando como tratamientos para COVID-19, la cautela se autoriza en embarazo.”

Journal reference:
Dr. Liji Thomas

Written by

Dr. Liji Thomas

Dr. Liji Thomas is an OB-GYN, who graduated from the Government Medical College, University of Calicut, Kerala, in 2001. Liji practiced as a full-time consultant in obstetrics/gynecology in a private hospital for a few years following her graduation. She has counseled hundreds of patients facing issues from pregnancy-related problems and infertility, and has been in charge of over 2,000 deliveries, striving always to achieve a normal delivery rather than operative.

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