Advertencia: Esta página es una traducción de esta página originalmente en inglés. Tenga en cuenta ya que las traducciones son generadas por máquinas, no que todos traducción será perfecto. Este sitio Web y sus páginas están destinadas a leerse en inglés. Cualquier traducción de este sitio Web y su páginas Web puede ser imprecisa e inexacta en su totalidad o en parte. Esta traducción se proporciona como una conveniencia.

Las mujeres con osteoporosis y densidad inferior del hueso tienen riesgo más alto de la pérdida de oído

La pérdida de oído es el tercero la mayoría de la condición de salud crónica común en los Estados Unidos. Los estudios anteriores de la gente con pérdida de oído han destapado una incidencia más alta de la osteoporosis -- una enfermedad en la cual los huesos llegan a ser débiles y quebradizos -- y densidad inferior del hueso (LBD).

Pero la investigación prendido si estas condiciones pueden influenciar el riesgo de pérdida de oído en un cierto plazo está escasa. Es también desconocida si la pérdida de oído puede ser evitada tomando bisphosphonates, la medicación primaria usada para prevenir fracturas en gente con densidad reducida del hueso. Como parte de la protección del estudio de la audiencia (CHEARS), los investigadores de Brigham y el hospital de las mujeres analizaban datos de casi 144.000 mujeres que fueron seguidas por hasta 34 años.

Encontraron que el riesgo de moderado subsiguiente o de pérdida de oído peor era el hasta 40 por ciento más alto en participantes del estudio con osteoporosis o LBD. El estudio, publicado en el gorrón de la sociedad geriátrica americana, también encontrado que los bisphosphonates no alteraron el riesgo de pérdida de oído.

La pérdida de oído adulta del inicio es típicamente irreversible; por lo tanto, CHEARS se centra en determinar los factores de riesgo potencialmente modificables que pueden contribuir a la pérdida de oído. Un estudio reciente nos inspiramos que encontró que los bisphosphonates pueden ayudar a prevenir daño inducido por el ruido de la audiencia en ratones. Quisimos investigar además de si los bisphosphonates alteran el riesgo de pérdida de oído en adultos, si hay una asociación longitudinal entre la osteoporosis o LBD y riesgo de pérdida de oído subsiguiente.”

Sharon Curhan, Doctor en Medicina, ScM, líder del estudio, división de Channing de remedio de la red, Brigham y el hospital de las mujeres

Para su análisis, los investigadores utilizaron datos del estudio de décadas de la salud de las enfermeras (NHS) y NHS II, dos cohortes anticipadas en curso grandes de enfermeras registradas de la hembra, establecidas en 1976 y 1989, respectivamente. Los investigadores examinaron la pérdida de oído que era moderada o peor en severidad, según lo uno mismo-denunciado por los participantes en los cuestionarios terminaron cada dos años. Además, utilizaron la arma de la evaluación de la audiometría de CHEARS para incorporar datos sobre los umbrales audiométricos de los participantes (una dimensión de la sensibilidad de la audiencia basada en la intensidad del sonido).

En las cohortes de NHS y de NHS II, los investigadores encontraron que el riesgo de pérdida de oído era más alto en mujeres con osteoporosis o LBD, y que tomando bisphosphonates no moderó el riesgo elevado. Más investigación se requiere entender si el tipo, la dosis o la sincronización del uso del bisphosphonate pudieran influenciar su impacto.

Los investigadores encontraron que una historia de la fractura vertebral fue asociada hasta a un riesgo el 40 por ciento más alto de la pérdida de oído, pero lo mismo no fue verdad para las fracturas del caballete, las dos fracturas osteoporosis-relacionadas mas comunes. “Las conclusión que difieren entre estos sitios esqueléticos pueden reflejar diferencias en la composición y metabolismo de los huesos en la espina dorsal y en el caballete,” Curhan dijo. “Estas conclusión podrían ofrecer nuevo discernimiento en los cambios en el hueso que rodea el oido central e interno que puede contribuir a la pérdida de oído.”

Mientras que los mecanismos subyacentes por los cuales la osteoporosis y LBD pueden contribuir a la pérdida de oído envejecimiento-relacionada siguen siendo no entendibles, los investigadores sugieren que el remodelado y los cambios anormales del hueso en los caminos implicados en homeostasis del hueso que mantiene puedan influenciar la integridad del hueso que protege los nervios y las estructuras implicados en la audiencia o altera el ión y el metabolismo flúido en la cóclea, la estructura principal implicada en la audiencia.

Las ventajas de usar datos de estas cohortes bien-caracterizadas incluyen la población grande del estudio, el arsenal extenso de información detallada, los regímenes impresionantes de la continuación y la información segura sobre resultados relativos a la salud, pues los participantes son proveedores de asistencia sanitaria entrenados. Sin embargo, los investigadores observan que su estudio está limitado en su generalizability, pues los participantes son predominante blancos, con logros educativos similares y estados socioeconómicos. Curhan señala que los estudios adicionales que examinan estas asociaciones en hombres y mujeres de color serían informativos.

Además, los investigadores proyectan examinar en el futuro si la admisión del calcio y de la vitamina D está asociada a pérdida de oído, como les han mostrado para ayudar a prevenir osteoporosis. Previamente, los investigadores encontraron eso que comían una dieta sana, tirante físicamente activa, no fumando, y manteniendo un peso sano toda la ayuda reduce el riesgo de pérdida de oído.

La “osteoporosis y la densidad inferior del hueso pueden ser contribuidores importantes a la pérdida de oído envejecimiento-relacionada,” Curhan dijo. Los “hábitos de por vida constructivos de la dieta sana y de la forma de vida podían ofrecer las ventajas importantes para el hueso de protección y salud de la audición en el futuro.”

Source:
Journal reference:

Curhan, S. G., et al. (2021) Osteoporosis, bisphosphonate use, and risk of moderate or worse hearing loss in women. Journal of American Geriatrics Society. doi.org/10.1111/jgs.17275.