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Perfeccionar forma de vida y uso de la medicación podía agregar años sanos de vida después de un ataque del corazón

La adhesión al consejo de la forma de vida y las medicaciones podían agregar siete años sanos de vida después de un ataque del corazón, según un estudio presentado en el congreso 2021 de salida.

La mayoría de los pacientes del ataque del corazón siguen siendo en de alto riesgo de un segundo ataque un año más tarde. Nuestro estudio sugiere que eso perfeccionar formas de vida y uso de la medicación podría bajar este riesgo, con un avance en muchos años de vida sin una acción cardiovascular.”

El Dr. Tinka Van Trier, autor del estudio, centro médico de la universidad de Amsterdam, los Países Bajos

El estudio de INTERHEART demostró previamente que 80-90% del riesgo de un ataque del corazón puede ser modificado manejando factores tales como fumar, dieta malsana, obesidad abdominal, actividad física inadecuada, hipertensión, diabetes y niveles de lípido aumentados de la sangre. Tal administración consiste en dos estrategias principales: cambio y medicación de la forma de vida.

Sin embargo, los estudios de la REACCIÓN mostraron que los niveles adecuados de estos factores de riesgo están alcanzados raramente después de un ataque del corazón, incluso en los programas que apuntan ayudar a pacientes a perfeccionar sus formas de vida y a optimizar su medicación. Por lo tanto, el “riesgo residual”, es decir el riesgo para otro ataque del corazón que se deje después del tratamiento convencional, es alto a muy alto en un gran número de pacientes. El Dr. Van Trier dijo: “Este estudio conducto para cuantificar este riesgo residual y para estimar el fragmento al cual podría ser bajado con la administración óptima.”

El estudio reunió datos a partir de 3.230 pacientes que tenían un ataque del corazón o recibió una cirugía del stent o de la derivación. La edad media era 61 años y los 24% eran mujeres. En un promedio de un año después de la acción cardiaca, casi una en tres (el 30%) continuó el fumar, el 79% era gorda, y el 45% denunciaron actividad física escasa. El apenas 2% alcanzaron los objetivos para la presión arterial, colesterol del tratamiento de LDL (“malo”), y la glucosa nivela - con el 40% que tiene tensión arterial alta y el 65% teniendo alto colesterol de LDL. Sin embargo, el uso de medicaciones preventivas era común: el 87% utilizaron medicaciones antitrombóticas, el 85% tomaron las drogas de la disminución de lípidos y los 86% estaban en la presión arterial que bajaba las drogas.

Usando el modelo de SMART-REACH, los investigadores calculaban el riesgo del curso de la vida de un ataque del corazón, de un recorrido, o de una muerte de la enfermedad cardiovascular y estimaban cambios en años sanos, es decir acción-libre cardiaco, cuando la forma de vida o la medicación fue cambiada u optimizada. El modelo incorpora los objetivos siguientes del tratamiento: 1) no fumando; 2) terapia antitrombótica con dos drogas antiplaquetarias; 3) medicación de la disminución de lípidos (statin, ezetimibe e inhibidor de alta intensidad PCSK9); 4) presión arterial sistólica abajo de 120 mmHg; 5) si diabético, uso de GLP1-agonist e inhibidor SGLT2 y azúcar de sangre controlado (HbA1c menos de 48 mmol/mol).

El Dr. Van Trier explicó: “El modelo no incorpora todo el consejo de la forma de vida puesto que los datos cuantitativos están faltando para calcular avances en años sanos de la vida. Pero eso no significa que las recomendaciones de comer sano, mantienen un peso normal, y hacen actividad física regular son menos importantes reducir su riesgo.”

El riesgo residual medio estimado del curso de la vida era el 54% - significado que la mitad tendría un ataque del corazón, lo frotó ligeramente, o murió de enfermedad cardiovascular en algún momento durante su vida. Si el tratamiento de pacientes en el estudio fuera optimizado para resolver todos los objetivos en el modelo, el riesgo medio caería hasta el 21% (uno en cinco pacientes).

El Dr. Van Trier dijo: “Las conclusión muestran eso a pesar de esfuerzos actuales de reducir la probabilidad de nuevas acciones después de un ataque del corazón, allí son considerable margen de mejora. Nuestro análisis sugiere que el riesgo de otra acción cardiovascular podría, por término medio, ser partido en dos si las terapias eran aplicadas o ser intensificado. Para los pacientes individuales, esto traduciría a ganar un promedio de 7,5 años acción-libres.”